César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Besos, mis huellas en tu cuello,
manos sobre la suavidad turgente
de tus senos.
Besos, besos sobre tus labios,
delirio enamorado de la luna.
Besos en tu cintura
y boca que te urge, te desnuda.
delirio enamorado de la luna.
Besos en tu cintura
y boca que te urge, te desnuda.
Besos, besos en la planicie sensitiva de tu espalda,
uno por uno... la llanura
de la piel y la conquista; besos en tus caderas.
uno por uno... la llanura
de la piel y la conquista; besos en tus caderas.
Besos, besos entre tus muslos,
besos sobre los pétalos jardines
de tu rosa.
Y el quejido leve,
la suave contorsión de olas
y tus dedos, los labios, y el deseo.
besos sobre los pétalos jardines
de tu rosa.
Y el quejido leve,
la suave contorsión de olas
y tus dedos, los labios, y el deseo.
Besos, y otra vez besos en la boca
mis manos en tus nalgas
atrapándote, atrayéndote,
y mis ansias, mi carne penetrándote.
mis manos en tus nalgas
atrapándote, atrayéndote,
y mis ansias, mi carne penetrándote.
Besos, besos en un espacio acantilado de placer;
azul y verde el viaje, la mañana, la vorágine
en el cielo, en los versos la gaviota.
azul y verde el viaje, la mañana, la vorágine
en el cielo, en los versos la gaviota.
Y nuestros besos, los besos del café pocas palabras,
ojos entrelazados,
sobre los escalones de un reloj
-tibios y enamorados-
que justo da las nueve y treinta y dos.
ojos entrelazados,
sobre los escalones de un reloj
-tibios y enamorados-
que justo da las nueve y treinta y dos.
Diciembre y utopía, 2015. César Guevar