Nunca olvides que te intuyo
tras esa barricada de imposibles
barajada en una singular señalética
tan bella como ambigua en significado
y que confunde tanto como al fin deseamos.
El mejor consejo que puedo darte…
(si me intuyes también)
…es que no me escribas nunca más.
Confórmate con tus razones
y no le hagas mucho caso a las mías.
Hazlo parecer tan perfecto y soñado
que te obligue a huir de una quién sabe qué
divina consecuencia.
Haznos un favor y llora
tras ese anonimato férreamente erigido.
Llora por el mismo torpe miedo que lloré.
Me negué a hacerte feliz
apenas un suspiro tras de ti.
Así que toma esa ventaja
sin ningún remordimiento
y por fin, vete.
A qué esperas …
¡Fuera de aquí!
(mi ángel)
Última edición: