Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde las nubes aglomeradas,
densas en su poderoso despliegue,
la calmada paloma atraviesa y
desliza portando en rítmico latido
copos de nieve y en su pico un
ramito verde.
Las nubes son consuelo, soplan
en celeste el adiós al viento
es que el amor jamás se detiene,
el sol virtuoso enseñorea su rayos
cuando la faz lozana del pequeñín
boca abajo reposa sus alas y duerme.
A veces se mueve: un mohín con la
respiración leve; un parpadeo veloz
lo funde a la suave paloma que en
derredor aletea con el ramito verde,
al bebé recibe por fin la ofrenda,
y la mamá abajo sonríe y agradece.
El reloj de arena de pronto se detiene,
con el bebé ahora en brazos de mamá,
el bebé recibe mimos, mueve los bucles
dorados
mira con ojos grandes y amorosos,
los unen secretos cómplices
y tras el breve chasquido de labios
los cachetes ruborizados se encienden...
densas en su poderoso despliegue,
la calmada paloma atraviesa y
desliza portando en rítmico latido
copos de nieve y en su pico un
ramito verde.
Las nubes son consuelo, soplan
en celeste el adiós al viento
es que el amor jamás se detiene,
el sol virtuoso enseñorea su rayos
cuando la faz lozana del pequeñín
boca abajo reposa sus alas y duerme.
A veces se mueve: un mohín con la
respiración leve; un parpadeo veloz
lo funde a la suave paloma que en
derredor aletea con el ramito verde,
al bebé recibe por fin la ofrenda,
y la mamá abajo sonríe y agradece.
El reloj de arena de pronto se detiene,
con el bebé ahora en brazos de mamá,
el bebé recibe mimos, mueve los bucles
dorados
mira con ojos grandes y amorosos,
los unen secretos cómplices
y tras el breve chasquido de labios
los cachetes ruborizados se encienden...
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