Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Beber de ti, como agua de manantial,
deslizándome en tu cuerpo como río,
en cada curva tuya, hallando mi destino,
y en cada sorbo, sintiendo la vida renacer.
Beber de ti, en la penumbra de la noche,
donde tus suspiros son mi brújula,
y tus gemidos, la melodía de mis sueños,
perdiéndome en tu piel, sin más deseo que existir en ti.
Beber de ti, en el silencio compartido,
donde nuestras miradas hablan sin palabras,
y nuestros cuerpos, enredados en un abrazo eterno,
se funden como ríos en un mar sin fin.
Beber de ti, en cada caricia furtiva,
donde tus manos son mi refugio,
y tus labios, el fuego que me consume,
navegando juntos en un océano de placer.
Beber de ti, como agua de manantial,
donde cada gota es un beso,
y cada beso, una promesa,
de que en ti, siempre encontraré mi hogar.
Beber de ti, hasta que la sed se sacie,
y aún así, desear más de tu esencia,
porque en cada gota de ti,
encuentro el infinito de nuestro amor.
deslizándome en tu cuerpo como río,
en cada curva tuya, hallando mi destino,
y en cada sorbo, sintiendo la vida renacer.
Beber de ti, en la penumbra de la noche,
donde tus suspiros son mi brújula,
y tus gemidos, la melodía de mis sueños,
perdiéndome en tu piel, sin más deseo que existir en ti.
Beber de ti, en el silencio compartido,
donde nuestras miradas hablan sin palabras,
y nuestros cuerpos, enredados en un abrazo eterno,
se funden como ríos en un mar sin fin.
Beber de ti, en cada caricia furtiva,
donde tus manos son mi refugio,
y tus labios, el fuego que me consume,
navegando juntos en un océano de placer.
Beber de ti, como agua de manantial,
donde cada gota es un beso,
y cada beso, una promesa,
de que en ti, siempre encontraré mi hogar.
Beber de ti, hasta que la sed se sacie,
y aún así, desear más de tu esencia,
porque en cada gota de ti,
encuentro el infinito de nuestro amor.