luis mantilla
Poeta recién llegado
Descubrí los cristales altivos bajo su escote,
asomaron como montes floridos antesala del cielo,
dos copas de lo eterno que refrescaron mi ardor,
envueltas en piel fina de rosas y jazmines
me impregné de su lujoso néctar,
derivaba bálsamo de elegancia y sabor a ella,
¡Cuánto deseo!¡Cuánto sentir!
Se agitaban en el tórrido manantial
principio de mi lengua,
son culpables los deseos no los huracanes,
no había lapso dormido ni alguna meditación,
los montes firmes que susurraban más entrega,
el color pasión que acentuaba mi frenesí,
erigidas sobre el pedestal del deseo,
entoné un canto: ¡Benditos senos!
LUIS MANTILLA (LUMAN)
asomaron como montes floridos antesala del cielo,
dos copas de lo eterno que refrescaron mi ardor,
envueltas en piel fina de rosas y jazmines
me impregné de su lujoso néctar,
derivaba bálsamo de elegancia y sabor a ella,
¡Cuánto deseo!¡Cuánto sentir!
Se agitaban en el tórrido manantial
principio de mi lengua,
son culpables los deseos no los huracanes,
no había lapso dormido ni alguna meditación,
los montes firmes que susurraban más entrega,
el color pasión que acentuaba mi frenesí,
erigidas sobre el pedestal del deseo,
entoné un canto: ¡Benditos senos!
LUIS MANTILLA (LUMAN)