poetakabik
Poeta veterano en el portal
Bésame entre los juncos de aquella primavera,
que bañada de otoño nos parece dormida,
acaricia los pétalos de la rosa prohibida,
marchitando para siempre la maldita quimera.
Que el invierno no llegue con sus hielos malditos,
a fraguar en sus fríos el calor de los cuerpos,
que la nieve no cubra nuestras aguas tranquilas,
y recorran para siempre el tiempo de los tiempos.
Que el verano no seque nunca los manantiales,
y en su claro fluir disuelve la tristeza,
acaba con los llantos, que toda la belleza
permanezca presente, y entre los arrozales
volverán a cantar de nuevo ruiseñores,
sintiéndose de nuevo los señores
de la puerta del alba entre zarzales.
Bésame entre azahares y rosas de cariño
entre las melodías del alma silenciosa,
deja que te cobije y en la escarcha viscosa,
dejare para siempre mis ensueños de niño.
que bañada de otoño nos parece dormida,
acaricia los pétalos de la rosa prohibida,
marchitando para siempre la maldita quimera.
Que el invierno no llegue con sus hielos malditos,
a fraguar en sus fríos el calor de los cuerpos,
que la nieve no cubra nuestras aguas tranquilas,
y recorran para siempre el tiempo de los tiempos.
Que el verano no seque nunca los manantiales,
y en su claro fluir disuelve la tristeza,
acaba con los llantos, que toda la belleza
permanezca presente, y entre los arrozales
volverán a cantar de nuevo ruiseñores,
sintiéndose de nuevo los señores
de la puerta del alba entre zarzales.
Bésame entre azahares y rosas de cariño
entre las melodías del alma silenciosa,
deja que te cobije y en la escarcha viscosa,
dejare para siempre mis ensueños de niño.