Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bésame en silencio,
la tarde duerme;
el césped se electriza,
saludando gentilmente.
Suéñame en silencio;
mi piel aún es tersa,
contémplame en sonrisas.
Tú y yo etéreos,
abrazados en el viento;
solos y corpóreos;
realidad de pensamiento.
Diosa Venus, afrodita,
se encarnaron en mi cuerpo,
ya no tengo miedo;
¡abrázame en silencio!