alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
BESOS DE MADRUGADA. Salvador & Alicia
Bajo la suavidad
de sábanas rosas
besos de madrugada,
besos, encendidas las bocas...
Bocas que desean
sentir el calor de las sábanas,
que la madrugada sea larga
en la suavidad de la noche .
Bajo el calor de labios,
amándose, las brasas
de la hoguera subida
en luces de alba...
Las brasas están ardidas
-Y los cuerpos ardientes-
en la hoguera del deseo,
con el alba en su cara.
De ropas desatados,
las mieles
de la colmena
se gustan derramadas
-se abre el silencio,
se cierra la palabra-.
Las ropas al suelo caen,
se gustan las mieles del amor
-Se calla el momento
Se queda en silencio-.
Los cuerpos abrazados .
Bajo las luces del amanecer
se hablan las miradas,
se oye un jilguero
en la ventana.
Está por amanecer
-los cuerpos se comunican
las ganas de su querer-.
Mientras que el pájaro
canta su amor de madrugada
Bajo la tenue luz
que entra por el postigo
de la antecámara
se dan caricias
Amado con Amada.
-los labios de la rosa-lumbre
el sonrosado
tizón abrazan:
rosa y clavel
enardecidos se aman:
cuán delicadamente
en la bodega se entrelazan...-
En el aposento del amor
se sienten las caricias
de dos cuerpos enredados
amándose delicadamente
rosa y clavel entregándose
al placer de amarse:
Como un leño encendido
sus labios se atan a disfrutar del amor .
Pezones erectos de montes cálidos
pasean el rizado bosque
de la llanura varonil.
En luces de amanecida los besos
en la Artesa del Amor Aromado
amasan el Pan de la Vida.
Del cuerpo tibio la rosa
sus botones se abren al sentir
la varonil entrega del clavel,
que en aromados besos se aman.
Ella descansa en su pecho amante.
El, sus besos reclama,
para gozar de la vida
que con pasión quiere sentir,
sus cuerpos como una brasa
(salgomanzano - Salvador)
Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe, es el alma-
Todos los derechos reservados©
Bajo la suavidad
de sábanas rosas
besos de madrugada,
besos, encendidas las bocas...
Bocas que desean
sentir el calor de las sábanas,
que la madrugada sea larga
en la suavidad de la noche .
Bajo el calor de labios,
amándose, las brasas
de la hoguera subida
en luces de alba...
Las brasas están ardidas
-Y los cuerpos ardientes-
en la hoguera del deseo,
con el alba en su cara.
De ropas desatados,
las mieles
de la colmena
se gustan derramadas
-se abre el silencio,
se cierra la palabra-.
Las ropas al suelo caen,
se gustan las mieles del amor
-Se calla el momento
Se queda en silencio-.
Los cuerpos abrazados .
Bajo las luces del amanecer
se hablan las miradas,
se oye un jilguero
en la ventana.
Está por amanecer
-los cuerpos se comunican
las ganas de su querer-.
Mientras que el pájaro
canta su amor de madrugada
Bajo la tenue luz
que entra por el postigo
de la antecámara
se dan caricias
Amado con Amada.
-los labios de la rosa-lumbre
el sonrosado
tizón abrazan:
rosa y clavel
enardecidos se aman:
cuán delicadamente
en la bodega se entrelazan...-
En el aposento del amor
se sienten las caricias
de dos cuerpos enredados
amándose delicadamente
rosa y clavel entregándose
al placer de amarse:
Como un leño encendido
sus labios se atan a disfrutar del amor .
Pezones erectos de montes cálidos
pasean el rizado bosque
de la llanura varonil.
En luces de amanecida los besos
en la Artesa del Amor Aromado
amasan el Pan de la Vida.
Del cuerpo tibio la rosa
sus botones se abren al sentir
la varonil entrega del clavel,
que en aromados besos se aman.
Ella descansa en su pecho amante.
El, sus besos reclama,
para gozar de la vida
que con pasión quiere sentir,
sus cuerpos como una brasa
(salgomanzano - Salvador)
Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe, es el alma-
Todos los derechos reservados©
Última edición: