Sus manos suaves recorrían su cuerpo
como cuando el ciego intenta leer,
y entre susurros se escuchaban lamentos
del corazón callado de aquella mujer.
Prohibido estaba decir 'Te Quiero',
prohibido estaba sentirlo a su vez;
era un encuentro fortuito de lujuria y sexo
donde los sentimientos no debían aparecer.
Él la bañaba con dulces besos
y una tierna mirada que la confundía también,
aquello era sublime, era perfecto
pero todo era tan falso a la vez.
Allí no había nada, más que dos cuerpos,
era una guerra carnal y divina
era el fin último de lo que nunca fue,
y ella imploraba a su dios cigarrillo
que aquel su amante, le pudiera querer
negándose a sí misma que aquello siquiera
sólo eran besos, sexo y placer.
como cuando el ciego intenta leer,
y entre susurros se escuchaban lamentos
del corazón callado de aquella mujer.
Prohibido estaba decir 'Te Quiero',
prohibido estaba sentirlo a su vez;
era un encuentro fortuito de lujuria y sexo
donde los sentimientos no debían aparecer.
Él la bañaba con dulces besos
y una tierna mirada que la confundía también,
aquello era sublime, era perfecto
pero todo era tan falso a la vez.
Allí no había nada, más que dos cuerpos,
era una guerra carnal y divina
era el fin último de lo que nunca fue,
y ella imploraba a su dios cigarrillo
que aquel su amante, le pudiera querer
negándose a sí misma que aquello siquiera
sólo eran besos, sexo y placer.
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