Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Brillan de madrugada unos luceros
y pequeños guardianes nacarados
custodian rectos los besos alados
ansiosos de volar por sus senderos.
Salen a estallar en ecos sinceros
de sentimientos presos olvidados
y en el reloj de la vida parados
penden de los anhelos verdaderos.
Desnudos y envueltos en el calor
de una chispa de tórrida fricción
se baten en un bélico fragor.
Y hasta el cielo llevan en su emoción
derrotando a todo a su alrededor
recitando el triunfo de la pasión.
y pequeños guardianes nacarados
custodian rectos los besos alados
ansiosos de volar por sus senderos.
Salen a estallar en ecos sinceros
de sentimientos presos olvidados
y en el reloj de la vida parados
penden de los anhelos verdaderos.
Desnudos y envueltos en el calor
de una chispa de tórrida fricción
se baten en un bélico fragor.
Y hasta el cielo llevan en su emoción
derrotando a todo a su alrededor
recitando el triunfo de la pasión.