venias a mí en el brazo de un horizonte vacío
en la cascada de los pétalos de una flor
fue posible ver la sequedad de la noche,
la mandíbula en el puño de la luna
sosteniendo la cabeza de los sueños,
no supe reconocer la voz de aquella madrugada
porque en la casa no había libros, solo papeles mojados
en la estufa, hoy, mis muertos desean aparecerse
con sus cuerpos desnudos salen de entre las llamas,
pero no tengo nada que comer solo aguacates
y un poco de queso que sobró de tu poema
no se escuchan gritos de las paredes
solo las plumas del gallo tienen algo que decir
me siento otra, alguien que no soy yo,
una estatua en la plaza de tu ciudad
mirando cuando pasas rumbo a tu trabajo,
pero no me miras porque hoy llovió
y los dos somos peces
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Guadalupe Cisneros Villa
Monterrey NL/ Dallas, Tx
1/9/2021
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