Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
En el campo de cemento el cielo se abre poco,
los perros se perturban a las nueve de la noche
y los objetos pulverizados se hunden en el lodo.
Hemos extendido el decaimiento de los días
para fingir un poco más que somos felices;
luego, el tiempo nos dilatará como pomadas.
Nos pensaremos cada uno enloqueciendo en su rincón
buscando como maniáticos otros cuerpos para devorar,
pero nunca sabrás de mi desesperación en los balcones.
Avanzará la psicosis mientras trago periódicos,
esperando que una tarde de vino tinto
intentes ahogarme de nuevo.
Solo entonces volveré a sonreír con sinceridad.
los perros se perturban a las nueve de la noche
y los objetos pulverizados se hunden en el lodo.
Hemos extendido el decaimiento de los días
para fingir un poco más que somos felices;
luego, el tiempo nos dilatará como pomadas.
Nos pensaremos cada uno enloqueciendo en su rincón
buscando como maniáticos otros cuerpos para devorar,
pero nunca sabrás de mi desesperación en los balcones.
Avanzará la psicosis mientras trago periódicos,
esperando que una tarde de vino tinto
intentes ahogarme de nuevo.
Solo entonces volveré a sonreír con sinceridad.