susoermida
Poeta recién llegado
Hay momentos en que quiero quedarme sin ti.
Dejar caer el sentir sobre cenizas del olvido
y desconfiar del instinto dormido que me lleva
a confiscar todos tus gestos.
Procuro pasear mis silencios de jinete a pie
sobre estas alamedas que me rodean.
Sobre estos robledales que me acompañan.
Pero en cada esquina del camino tu figura aparece
como una piedra que quiere hacerse brazo indicando caminos.
Me tumbo en la hierba y mis sueños se refugian sobre los estadios
de los matojos y un olor penetrante, un aroma a ti
me deja enredado en tallos que nacen en mi pensamiento
y entonces soy débil y cabalgo aprisa hacia tu figura.
Hay momentos en que quiero quedarme sin ti.
Momentos imposibles que no obedecen las órdenes
de mi pensamiento y entonces abrazo la tierra
e hinco los dedos buscándote como minero desesperado.
Pero en cada esquina del camino tu figura aparece.
Refugiada en la distancia te reconozco y en lo sombrío te distingo.
Desde tu figura me llamas en llamas
en una llamada que patea mis sentidos,
y entonces siento desbocar las aguas de mi sentir,
esas fuentes y manantiales que sobreviven por tu presencia,
y me siento solo, solo y sin ti y tu figura me martiriza.
Amor amar. Amar amor. Cuando aparecerás y te parecerás
a lo que yo espero y a lo que tu esperas.
Cuando éste camino me dará la sensación de que ya vienes.
Dejar caer el sentir sobre cenizas del olvido
y desconfiar del instinto dormido que me lleva
a confiscar todos tus gestos.
Procuro pasear mis silencios de jinete a pie
sobre estas alamedas que me rodean.
Sobre estos robledales que me acompañan.
Pero en cada esquina del camino tu figura aparece
como una piedra que quiere hacerse brazo indicando caminos.
Me tumbo en la hierba y mis sueños se refugian sobre los estadios
de los matojos y un olor penetrante, un aroma a ti
me deja enredado en tallos que nacen en mi pensamiento
y entonces soy débil y cabalgo aprisa hacia tu figura.
Hay momentos en que quiero quedarme sin ti.
Momentos imposibles que no obedecen las órdenes
de mi pensamiento y entonces abrazo la tierra
e hinco los dedos buscándote como minero desesperado.
Pero en cada esquina del camino tu figura aparece.
Refugiada en la distancia te reconozco y en lo sombrío te distingo.
Desde tu figura me llamas en llamas
en una llamada que patea mis sentidos,
y entonces siento desbocar las aguas de mi sentir,
esas fuentes y manantiales que sobreviven por tu presencia,
y me siento solo, solo y sin ti y tu figura me martiriza.
Amor amar. Amar amor. Cuando aparecerás y te parecerás
a lo que yo espero y a lo que tu esperas.
Cuando éste camino me dará la sensación de que ya vienes.