Cuentista
Silencio, un cuento.
BLANCO Y NEGRO, CENIZAS
Sirva el fuego de pretexto, el que avivo en esta hoguera cuajando en calor sobre todas mis cosas. Sirva el fuego de testigo y compañero a lo que cuento:
“Una vez vi a un hombre cabalgar en la calina. A tras luz del sol naciente, su capa merodeaba al alza enlutando el viento. Pude ver también a su caballo, desgreñado como hebra de una escoba. Humeaba tal pelaje, y he de jurar al poder de este misterio que tan solo una brizna de sol los alcanzaba. El profundo caballero dominante de las riendas mostraba un rostro calcinado, desgajando cenizas de él. Bestia y amo chispearon ante mí en un colosal derrame de fuego adornando la mañana y, no pude evitar, aun temiendo a los atroces del infierno, acercarme a escudriñar. Fue tan elevada la lentitud al arrimarme, que no elevé ni una mota de polvo en mi caminar, todo quemó al unísono quedando allí en la arena, sus punzantes dentaduras”.
"Cuentista 2016"
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