Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
Blues
Hay fuego sobre las aguas de la ciudad,
las nubes no se ven por esta tarde,
y las palabras de las personas fluyen sin parar.
Sobre una banca está mi pesado cuerpo,
y en un respaldo poso el puente a mis pensamientos.
Los perros ladran sin parar,
persiguen la bola de mentiras
que una vez mastiqué;
como ellos, la vida voy pasando,
y al igual como los autos que no paran,
a nadie diré un hola.
A la gente que no saluda, ignoraré.
Van con la mirada distraída,
justo como las ventanas del sacristán,
que mira todo y no hace nada por limpiar
lo que está fuera, empezando desde el lugar dónde está.
El sol sigue en el mismo lugar,
la luna aún no se ve por la tarde;
espacio sideral
¿La habrás secuestrado?
De ella no hay ningún rastro;
de ti no aceptaré ningún trago.
Sólo quiero
¡Oh, Blues! Deja mi guitarra tocar,
aleja la tristeza que habita en mi hogar,
bajo la luz de un faro quiero esperar
Un aventón, e irme de la ciudad.
En la tienda de flores doy una moneda
y un pétalo me dan,
lo dejo caer al suelo
y las aguas lluvias despintan su piel.
La hoja del viento pasa y corta las miradas
de la gente que me ve pasar,
no quiero pensar más
Sino la lluvia volverá,
y se preguntará
¿Qué hace un hombre
sentado en la oscuridad?
De seguro
Con una mano responderá,
que espera el momento adecuado
para la tristeza marcar,
como letras a los pies del papel:
tristes y malos pensamientos,
que las gotas borrarán.
Lágrimas no derramará,
pero una sonrisa torcida dará,
a los amigos que dejará atrás
Al amor que nunca volverá.
Y solo quiero
¡Oh, Blues! Deja a la guitarra sonar,
viene la tristeza que dejé en mi hogar,
me siguió hasta este lugar.
De ella parece que no me puedo separar
En la iglesia las campanas,
quietas, en silencio empiezan a cantar;
se persignan las velas ante el altar.
He de callar, pues la oración ha de comenzar
Por un momento,
sólo quiero un poco de felicidad.
¡Oh, Blues! Aleja mi soledad,
las cuerdas aún deben sonar.
¿Aceptarás la responsabilidad?
Haberme matado No es algo de admirar.
Hay fuego sobre las aguas de la cuidad,
es la moda de la sociedad,
en silencio robando
la vida de los demás,
transeúntes que comen y beben sin parar.
Sólo la mirada he de bajar,
y empezaré a caminar,
aunque pida un aventón
La música Blues me seguirá.
Hay fuego sobre las aguas de la ciudad,
las nubes no se ven por esta tarde,
y las palabras de las personas fluyen sin parar.
Sobre una banca está mi pesado cuerpo,
y en un respaldo poso el puente a mis pensamientos.
Los perros ladran sin parar,
persiguen la bola de mentiras
que una vez mastiqué;
como ellos, la vida voy pasando,
y al igual como los autos que no paran,
a nadie diré un hola.
A la gente que no saluda, ignoraré.
Van con la mirada distraída,
justo como las ventanas del sacristán,
que mira todo y no hace nada por limpiar
lo que está fuera, empezando desde el lugar dónde está.
El sol sigue en el mismo lugar,
la luna aún no se ve por la tarde;
espacio sideral
¿La habrás secuestrado?
De ella no hay ningún rastro;
de ti no aceptaré ningún trago.
Sólo quiero
¡Oh, Blues! Deja mi guitarra tocar,
aleja la tristeza que habita en mi hogar,
bajo la luz de un faro quiero esperar
Un aventón, e irme de la ciudad.
En la tienda de flores doy una moneda
y un pétalo me dan,
lo dejo caer al suelo
y las aguas lluvias despintan su piel.
La hoja del viento pasa y corta las miradas
de la gente que me ve pasar,
no quiero pensar más
Sino la lluvia volverá,
y se preguntará
¿Qué hace un hombre
sentado en la oscuridad?
De seguro
Con una mano responderá,
que espera el momento adecuado
para la tristeza marcar,
como letras a los pies del papel:
tristes y malos pensamientos,
que las gotas borrarán.
Lágrimas no derramará,
pero una sonrisa torcida dará,
a los amigos que dejará atrás
Al amor que nunca volverá.
Y solo quiero
¡Oh, Blues! Deja a la guitarra sonar,
viene la tristeza que dejé en mi hogar,
me siguió hasta este lugar.
De ella parece que no me puedo separar
En la iglesia las campanas,
quietas, en silencio empiezan a cantar;
se persignan las velas ante el altar.
He de callar, pues la oración ha de comenzar
Por un momento,
sólo quiero un poco de felicidad.
¡Oh, Blues! Aleja mi soledad,
las cuerdas aún deben sonar.
¿Aceptarás la responsabilidad?
Haberme matado No es algo de admirar.
Hay fuego sobre las aguas de la cuidad,
es la moda de la sociedad,
en silencio robando
la vida de los demás,
transeúntes que comen y beben sin parar.
Sólo la mirada he de bajar,
y empezaré a caminar,
aunque pida un aventón
La música Blues me seguirá.
Vlad Kanon