Hejaran
Poeta asiduo al portal
BOCHICA, LA VIDA SE ESFUMÓ
Allá en una
hondonada empezamos
una casita, iba a ser pequeña
y la llamamos Bochica, debía de ser
bien linda, al frente estaba el lago y era
en una parcelación, con capilla, buen vecino
y hasta caballo trotón.
Mucho
nos sacrificamos,
y al fin la terminamos,
diez años la tuvimos y harto
la disfrutamos.
No todo es
dicha en la vida,
la tragedia hizo presencia,
y la casita, que tanto sacrificio
nos costó, fue lo primero que se
esfumó, ya no existía el ser que era
el motor y movía esta casita, se sentía un
vacío inmenso, no la queríamos ni ver.
El espíritu
se quedó dando
vueltas, y la tristeza
remplazó la alegría, en
la hondonada sigue Bochica
preguntándose por qué se acabó
tanta armonía.
Hoy nosotros
permanecemos dispersos,
esperando que algún día se apaguen
nuestras vidas, y nos podamos reunir en la
eternidad y regrese la alegría.
Allá en la
hondonada,
quedo niño, el perro
labrador de nuestro hijo,
que se quedo sin entender,
porque tanta pena y tanto dolor.
Allá en una
hondonada empezamos
una casita, iba a ser pequeña
y la llamamos Bochica, debía de ser
bien linda, al frente estaba el lago y era
en una parcelación, con capilla, buen vecino
y hasta caballo trotón.
Mucho
nos sacrificamos,
y al fin la terminamos,
diez años la tuvimos y harto
la disfrutamos.
No todo es
dicha en la vida,
la tragedia hizo presencia,
y la casita, que tanto sacrificio
nos costó, fue lo primero que se
esfumó, ya no existía el ser que era
el motor y movía esta casita, se sentía un
vacío inmenso, no la queríamos ni ver.
El espíritu
se quedó dando
vueltas, y la tristeza
remplazó la alegría, en
la hondonada sigue Bochica
preguntándose por qué se acabó
tanta armonía.
Hoy nosotros
permanecemos dispersos,
esperando que algún día se apaguen
nuestras vidas, y nos podamos reunir en la
eternidad y regrese la alegría.
Allá en la
hondonada,
quedo niño, el perro
labrador de nuestro hijo,
que se quedo sin entender,
porque tanta pena y tanto dolor.
DERECHOS RESERVADOS. HEJARAN
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