Se trajeó de fea el día de la boda
los proverbios, las chanzas, y el salami de mayita
estaban contentos.
Argumentos en las invitaciones
como un recuerdo de gratis
Subtitulando los solfeos de un medallita de plata
de plata, plomo, jazmín y azufre
sufre la señoruela que atrasa al ropavejero
que se orina de continuo
en la parcela del monasterio
amortizando el rastro
a un trampolín polinizado
expensas de un arquetipo garabateado.
Sendas de prendas de paja
piropos silvestres y esferas pinchadas
decorados de una suerte segura.
ellas muerte, al impropio salivazo de la injusticia ciega
ellos territorio
de una propensión lambonil y palaciega.
Racimos de provisiones rancias
lampiños y mediadoras que lo entienden todo
desde el lodo inicial de la llanura de la esquina
hasta el tumulto final
que se engaña con botoncillos de proles desmeladas.
Ahora y en la hora de nuestra zanahoria ilustrada
ahora y en la hora de nuestra tentativa al homicidio
ahora y en la hora de nuestro santiamén poliuretano
ahora que por asfixia muere el oráculo pagano.
Del hemiciclo espantadizo
queda un reflejo
de las tetas de la madame
brota Coca-Cola descafeinada
de café y nada
se llueven los buzos del vertedero
huesos de vacas muertas ,botellas plásticas y cartón
materiales para el primer Picasso
de la tosferina, la fiebre tifus, la peludencia
Y la centella balbuciente
en un bohío sin tía paila.
Hambrientitos
delgaditos, delgaditos, delgaditos
bocadillos en ráfagas desde lejos
detonación abdominal
de guitarras blandas
en una sodomítica aristocracia mini-mujerzuelisada
de dos salobres metanos aprovechados .
los proverbios, las chanzas, y el salami de mayita
estaban contentos.
Argumentos en las invitaciones
como un recuerdo de gratis
Subtitulando los solfeos de un medallita de plata
de plata, plomo, jazmín y azufre
sufre la señoruela que atrasa al ropavejero
que se orina de continuo
en la parcela del monasterio
amortizando el rastro
a un trampolín polinizado
expensas de un arquetipo garabateado.
Sendas de prendas de paja
piropos silvestres y esferas pinchadas
decorados de una suerte segura.
ellas muerte, al impropio salivazo de la injusticia ciega
ellos territorio
de una propensión lambonil y palaciega.
Racimos de provisiones rancias
lampiños y mediadoras que lo entienden todo
desde el lodo inicial de la llanura de la esquina
hasta el tumulto final
que se engaña con botoncillos de proles desmeladas.
Ahora y en la hora de nuestra zanahoria ilustrada
ahora y en la hora de nuestra tentativa al homicidio
ahora y en la hora de nuestro santiamén poliuretano
ahora que por asfixia muere el oráculo pagano.
Del hemiciclo espantadizo
queda un reflejo
de las tetas de la madame
brota Coca-Cola descafeinada
de café y nada
se llueven los buzos del vertedero
huesos de vacas muertas ,botellas plásticas y cartón
materiales para el primer Picasso
de la tosferina, la fiebre tifus, la peludencia
Y la centella balbuciente
en un bohío sin tía paila.
Hambrientitos
delgaditos, delgaditos, delgaditos
bocadillos en ráfagas desde lejos
detonación abdominal
de guitarras blandas
en una sodomítica aristocracia mini-mujerzuelisada
de dos salobres metanos aprovechados .
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