ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Veo la herida cruzando toda mi alma
emancipándose del dolor sucio;
llega más allá de la piel,
más allá donde estoy de verdad,
velado, enroscándome para desaparecer.
Ahí me cobijo con mis manos solas.
Me cubro con mi manta única.
Doblo mis piernas para entrar en la obcecación.
No hay hilo que pueda suturar
ni caracol que borre la cicatriz,
en la negación absoluta
me envuelvo.
emancipándose del dolor sucio;
llega más allá de la piel,
más allá donde estoy de verdad,
velado, enroscándome para desaparecer.
Ahí me cobijo con mis manos solas.
Me cubro con mi manta única.
Doblo mis piernas para entrar en la obcecación.
No hay hilo que pueda suturar
ni caracol que borre la cicatriz,
en la negación absoluta
me envuelvo.