Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
La grieta en el techo enseña
lo frágiles que somos,
lo vulnerables que son nuestras palabras
como gotas desde la hoja de los dedos
sobre la noche,
repleta de gargantas y gritos
a millones de años luz
descendiendo,
como la llama de la vela
que se encoge al faltarle aire.
El calor revienta bajo las sábanas,
el maíz descubre
el blanco corazón de que está hecho.
Escribo a golpes de dígitos,
de frases recalentadas
a través de la piel sudorosa
y sin espacio.
De nuevo soy el golpe
de las puertas que se cierran,
consumo de las brasas de lo inútil,
cenizas alimento de esa nueva verdad
con un verde que se despega de la lengua,
semilla de lo alto de la rama que cae.
La vida es
caer repetidas veces,
volver a alzar el vuelo
sin renunciar a la sombra,
al borrón entremezclado de palabras,
al amasijo de hormigas
en la boca del hormiguero.