Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Botando
Me botaba, me botaba,
y no deja de botar,
rebotaba sobre el hondo,
no paraba de rodar;
y botando hasta el colmo
dio el salto tan mortal,
que llegó hasta el cielo nono,
y en el diez llegó a escapar.
Ya no bota, ya no bota,
que botaba por estar;
ahora bota y no se nota,
porque el bote supo dar.
Si brincó el bote bueno,
y en el malo se cayó,
el rebote sea hasta luego
cuando el salto es un error.
Dos que botan rebotando
desde un bote superior,
con sus botes van dejando
a otros botes de escalón.
Si no boto nunca llego,
y si llego me paré,
nunca llegue sino bote,
que si llego el bote lego
y me quedo de pared.
Cuando el bote venga tarde
nunca esperes ver botar,
que la muerte es bote padre
sin saber lo que es saltar.
Me botaba, me botaba,
y no deja de botar,
rebotaba sobre el hondo,
no paraba de rodar;
y botando hasta el colmo
dio el salto tan mortal,
que llegó hasta el cielo nono,
y en el diez llegó a escapar.
Ya no bota, ya no bota,
que botaba por estar;
ahora bota y no se nota,
porque el bote supo dar.
Si brincó el bote bueno,
y en el malo se cayó,
el rebote sea hasta luego
cuando el salto es un error.
Dos que botan rebotando
desde un bote superior,
con sus botes van dejando
a otros botes de escalón.
Si no boto nunca llego,
y si llego me paré,
nunca llegue sino bote,
que si llego el bote lego
y me quedo de pared.
Cuando el bote venga tarde
nunca esperes ver botar,
que la muerte es bote padre
sin saber lo que es saltar.