Brazos al viento

Maldonado

Poeta veterano en el Portal
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Desde que nació mi amor por ti

al mismo tiempo

apareció en un lugar del universo

un fin lejano

un único pétalo blanquísimo me cubría

envolvía con su luz intensa

el amor blanco y puro de tu propiedad

la estrella gemela de nuestra profunda idolatría

indolente viajaba en el espacio

la estela que dejaba atrás parecía triste

vivíamos tan felices que no quería chocar.


En el trigal, dándonos besos nunca miramos el cielo

con los ojos cerrados nos tocábamos la faz

fue tanto el tiempo maravilloso

que ni en el más lejano infinito imaginamos un final.


Un día y sin darnos cuenta envueltos en nuestra velada

en silencio y con sutileza puso su mano en el pelo

en nuestro abrazo eterno un algo se sintió de escalofrío

nuestra sábana tersa como quemada por un rayo

se dobló hacia adentro

aún con una extraña tristeza en las manos

nos seguimos contemplando con devoción

no sabíamos por qué, pero nuestras mejillas empezaron a palidecer

nos abrazamos apretados con un extraño brillo en los ojos

que a veces escurría ignorado por nuestro embeleso

había muros altos contenedores y árboles.


Nuestra cabeza se empezó a doblar

como se dobla el girasol en la tarde casi muerto

pero ningún músculo de nuestros labios tembló

es cierto que fuimos invadidos

por un triste aleteo de ave espantada.


Estrella que quitas con tristeza colores poco a poco

como lavando con lágrimas

esparciendo aceites perfumados pero que entumen la piel

pasaste ignorada por nuestro corazón

incendiado de besos con llamas que alcanzan la bóveda celeste

por nuestros vientres que siempre tensaron juntos.


Es verdad, no queríamos decir adiós a nuestra sonrosada piel

pero inexorablemente nuestros tallos se decoloraron

lentamente poco a poco el rosa amado se quedaba atrás

una lágrima rodaba como la de un niño preocupado

un junco como parte de un paisaje del horizonte

estaba cabizbajo, por el viento tiempo de imparable camino

pero nuestros muslos, nuestras rodillas, pantorrillas y tobillos

eran hermosos, aunque en el fondo el crepúsculo manoteara despedidas.


La sombra de la noche alcanza las plantas de los pies

pero entre ellas y la tierra es enorme la espesa ternura

curva de arcoíris con chapas de oro más brillantes que nunca.


Como un relámpago, humedad y raíces abrazaron nuestros cuerpos

hay silencio en medio de nosotros pero no es nuestro

la raíz, se alimenta del amor de su madre y lanza hacia el cielo sus brazos al viento

unas manos se aferran y son pasajeras

de violetas que tiemblan de emoción al acariciar la luz

necio el amor que nace en medio de una corola de diamantes

estrella infinita que cumples el mandato del cosmos

créelo, tú sí, fatigarás…






Maldonado
31/05/15
 
Última edición:
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Desde que nació mi amor por ti

al mismo tiempo

apareció en un lugar del universo

un fin lejano

un único pétalo blanquísimo me cubría

envolvía con su luz intensa

el amor blanco y puro de tu propiedad

la estrella gemela de nuestra profunda idolatría

indolente viajaba en el espacio

la estela que dejaba atrás parecía triste

vivíamos tan felices que no quería chocar.


En el trigal, dándonos besos nunca miramos el cielo

con los ojos cerrados nos tocábamos la faz

fue tanto el tiempo maravilloso

que ni en el más lejano infinito imaginamos un final.


Un día y sin darnos cuenta envueltos en nuestra velada

en silencio y con sutileza puso su mano en el pelo

en nuestro abrazo eterno un algo se sintió de escalofrío

nuestra sábana tersa como quemada por un rayo

se dobló hacia adentro

aún con una extraña tristeza en las manos

nos seguimos contemplando con devoción

no sabíamos por qué, pero nuestras mejillas empezaron a palidecer

nos abrazamos apretados con un extraño brillo en los ojos

que a veces escurría ignorado por nuestro embeleso

había muros altos contenedores y árboles.


Nuestra cabeza se empezó a doblar

como se dobla el girasol en la tarde casi muerto

pero ningún músculo de nuestros labios tembló

es cierto que fuimos invadidos

por un triste aleteo de ave espantada.


Estrella que quitas con tristeza colores poco a poco

como lavando con lágrimas

esparciendo aceites perfumados pero que entumen la piel

pasaste ignorada por nuestro corazón

incendiado de besos con llamas que alcanzan la bóveda celeste

por nuestros vientres que siempre tensaron juntos.


Es verdad, no queríamos decir adiós a nuestra sonrosada piel

pero inexorablemente nuestros tallos se decoloraron

lentamente poco a poco el rosa amado se quedaba atrás

una lágrima rodaba como la de un niño preocupado

un junco como parte de un paisaje del horizonte

estaba cabizbajo, por el viento tiempo de imparable camino

pero nuestros muslos, nuestras rodillas, pantorrillas y tobillos

eran hermosos, aunque en el fondo el crepúsculo manoteara despedidas.


La sombra de la noche alcanza las plantas de los pies

pero entre ellas y la tierra es enorme la espesa ternura

curva de arcoíris con chapas de oro más brillantes que nunca.


Como un relámpago, humedad y raíces abrazaron nuestros cuerpos

hay silencio en medio de nosotros pero no es nuestro

la raíz, se alimenta del amor de su madre y lanza hacia el cielo sus brazos al viento

unas manos se aferran y son pasajeras

de violetas que tiemblan de emoción al acariciar la luz

necio el amor que nace en medio de una corola de diamantes

estrella infinita que cumples el mandato del cosmos

créelo, tú sí, fatigarás…






Maldonado
31/05/15

wao hasta tenía suspenso al leer tu obra heheh sin palabras me has dejado, me goce leyendo todo el poema, un bello universo nos compartes muy detallado, placer leerte
 
Maravillosos versos prendado de infinita dulzura, con imagenes que develan un intenso romanticismo. Un placer por su obra, reciba mi más cordial saludo.
 
inmenso como de un color celeste
amplio como el universo el amor
se niega a ser invadido por las sombras
y el frío y de repente allí estará
radiante al final de camino...

un rico surrealismo quizá mezclado con algo de onirismo hacen de tu obra una gran entrega, grato pasar y dejarte mi humilde huella, con todo respeto,

ligiA

Muchísimas gracia Ligia por tu lectura y gratificante análisis
Saludos cordiales
 
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Desde que nació mi amor por ti

al mismo tiempo

apareció en un lugar del universo

un fin lejano

un único pétalo blanquísimo me cubría

envolvía con su luz intensa

el amor blanco y puro de tu propiedad

la estrella gemela de nuestra profunda idolatría

indolente viajaba en el espacio

la estela que dejaba atrás parecía triste

vivíamos tan felices que no quería chocar.


En el trigal, dándonos besos nunca miramos el cielo

con los ojos cerrados nos tocábamos la faz

fue tanto el tiempo maravilloso

que ni en el más lejano infinito imaginamos un final.


Un día y sin darnos cuenta envueltos en nuestra velada

en silencio y con sutileza puso su mano en el pelo

en nuestro abrazo eterno un algo se sintió de escalofrío

nuestra sábana tersa como quemada por un rayo

se dobló hacia adentro

aún con una extraña tristeza en las manos

nos seguimos contemplando con devoción

no sabíamos por qué, pero nuestras mejillas empezaron a palidecer

nos abrazamos apretados con un extraño brillo en los ojos

que a veces escurría ignorado por nuestro embeleso

había muros altos contenedores y árboles.


Nuestra cabeza se empezó a doblar

como se dobla el girasol en la tarde casi muerto

pero ningún músculo de nuestros labios tembló

es cierto que fuimos invadidos

por un triste aleteo de ave espantada.


Estrella que quitas con tristeza colores poco a poco

como lavando con lágrimas

esparciendo aceites perfumados pero que entumen la piel

pasaste ignorada por nuestro corazón

incendiado de besos con llamas que alcanzan la bóveda celeste

por nuestros vientres que siempre tensaron juntos.


Es verdad, no queríamos decir adiós a nuestra sonrosada piel

pero inexorablemente nuestros tallos se decoloraron

lentamente poco a poco el rosa amado se quedaba atrás

una lágrima rodaba como la de un niño preocupado

un junco como parte de un paisaje del horizonte

estaba cabizbajo, por el viento tiempo de imparable camino

pero nuestros muslos, nuestras rodillas, pantorrillas y tobillos

eran hermosos, aunque en el fondo el crepúsculo manoteara despedidas.


La sombra de la noche alcanza las plantas de los pies

pero entre ellas y la tierra es enorme la espesa ternura

curva de arcoíris con chapas de oro más brillantes que nunca.


Como un relámpago, humedad y raíces abrazaron nuestros cuerpos

hay silencio en medio de nosotros pero no es nuestro

la raíz, se alimenta del amor de su madre y lanza hacia el cielo sus brazos al viento

unas manos se aferran y son pasajeras

de violetas que tiemblan de emoción al acariciar la luz

necio el amor que nace en medio de una corola de diamantes

estrella infinita que cumples el mandato del cosmos

créelo, tú sí, fatigarás…






Maldonado
31/05/15
Grandes momentos maravillosamente hechos versos amigo Maldonado! hermosas imágenes a degustar en cada verso. Un placer conocer sus letras, feliz día, saludos! y hasta el próximo verso.
 
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Desde que nació mi amor por ti

al mismo tiempo

apareció en un lugar del universo

un fin lejano

un único pétalo blanquísimo me cubría

envolvía con su luz intensa

el amor blanco y puro de tu propiedad

la estrella gemela de nuestra profunda idolatría

indolente viajaba en el espacio

la estela que dejaba atrás parecía triste

vivíamos tan felices que no quería chocar.


En el trigal, dándonos besos nunca miramos el cielo

con los ojos cerrados nos tocábamos la faz

fue tanto el tiempo maravilloso

que ni en el más lejano infinito imaginamos un final.


Un día y sin darnos cuenta envueltos en nuestra velada

en silencio y con sutileza puso su mano en el pelo

en nuestro abrazo eterno un algo se sintió de escalofrío

nuestra sábana tersa como quemada por un rayo

se dobló hacia adentro

aún con una extraña tristeza en las manos

nos seguimos contemplando con devoción

no sabíamos por qué, pero nuestras mejillas empezaron a palidecer

nos abrazamos apretados con un extraño brillo en los ojos

que a veces escurría ignorado por nuestro embeleso

había muros altos contenedores y árboles.


Nuestra cabeza se empezó a doblar

como se dobla el girasol en la tarde casi muerto

pero ningún músculo de nuestros labios tembló

es cierto que fuimos invadidos

por un triste aleteo de ave espantada.


Estrella que quitas con tristeza colores poco a poco

como lavando con lágrimas

esparciendo aceites perfumados pero que entumen la piel

pasaste ignorada por nuestro corazón

incendiado de besos con llamas que alcanzan la bóveda celeste

por nuestros vientres que siempre tensaron juntos.


Es verdad, no queríamos decir adiós a nuestra sonrosada piel

pero inexorablemente nuestros tallos se decoloraron

lentamente poco a poco el rosa amado se quedaba atrás

una lágrima rodaba como la de un niño preocupado

un junco como parte de un paisaje del horizonte

estaba cabizbajo, por el viento tiempo de imparable camino

pero nuestros muslos, nuestras rodillas, pantorrillas y tobillos

eran hermosos, aunque en el fondo el crepúsculo manoteara despedidas.


La sombra de la noche alcanza las plantas de los pies

pero entre ellas y la tierra es enorme la espesa ternura

curva de arcoíris con chapas de oro más brillantes que nunca.


Como un relámpago, humedad y raíces abrazaron nuestros cuerpos

hay silencio en medio de nosotros pero no es nuestro

la raíz, se alimenta del amor de su madre y lanza hacia el cielo sus brazos al viento

unas manos se aferran y son pasajeras

de violetas que tiemblan de emoción al acariciar la luz

necio el amor que nace en medio de una corola de diamantes

estrella infinita que cumples el mandato del cosmos

créelo, tú sí, fatigarás…






Maldonado
31/05/15


El toque que das a este poema rosa, donde la cadencia es sutil hace que cada palabra sea un copo de algodón en los ojos al lector. Buen ritmo. Un agrado leerte, saludos desde Colombia.
 
Última edición:
El toque que das a este poema rosa, donde la cadencia es sutil hace que cada palabra sea un copo de algodón en los ojos al lector. Buen ritmo. Un agrado leerte, saludos desde Colombia.

Muchísimas gracias APOLO por tu amable visita y gratificante comentario
Saludos cordiales desde Jalisco
 

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