joseph requena
Poeta recién llegado
Acostada, tranquila, inerte estás
Entre tu armadura plateada, quieta,
Tu piel está pálida, fría.
Recuerdo tu aliento, deseo
Sentir su sabor a vainilla otra vez;
Sentir la calidez de tus labios finos.
Sé que ya no volverá nunca más;
Sé que tus ojos no volverán a mirarme;
Sé que solo tu rostro sonriente en fotografías veré.
No quiero dejar de verte,
No quiero alejarme tu caja de cristal y madera;
Me da miedo tocar tu piel.
Aun espero que tus ojos abras
Y me digas -que está pasando-
Y decirte que -te amo-
Y que me escuches.
Entre tu armadura plateada, quieta,
Tu piel está pálida, fría.
Recuerdo tu aliento, deseo
Sentir su sabor a vainilla otra vez;
Sentir la calidez de tus labios finos.
Sé que ya no volverá nunca más;
Sé que tus ojos no volverán a mirarme;
Sé que solo tu rostro sonriente en fotografías veré.
No quiero dejar de verte,
No quiero alejarme tu caja de cristal y madera;
Me da miedo tocar tu piel.
Aun espero que tus ojos abras
Y me digas -que está pasando-
Y decirte que -te amo-
Y que me escuches.