Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
I
Ante mí, yo y mi espejo,
vale más de antemano mi reflejo.
II
Ayer soñé con una gran tormenta,
los restos del destino la hacían más sedienta.
III
Si quiero susurrarte en una oreja,
es el escalofrío el que te aleja.
IV
Te amo porque mis versos te desmienten.
Hoy hablo en saltos cuánticos,
para todas las clases de románticos,
para quienes que les roban lo que sienten.
V
Mi mirada ha cambiado, su pulso es cristalino,
no percibo ni un pálpito, lo que busco está afuera.
Muchas veces confundo la vida con la espera,
la maldad con la gente, y a cada pensamiento lo visto de adivino.