cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por fin aceptó, primera cita:
Una hermosa y fresca tarde de
verano, justo el día de su
cumpleaños.
Estaba hermosa, como una diosa,
bella, tan linda, como muñeca
a mis dichosos ojos.
En ritual ceremonia, entregué
especial ramos de flores, lo tomó
con sus blancas manos, las llevó
delicadamente a sus labios con
una sonrisa, cuando abrió su boca
me dijo: Sí tus palabras de amor,
son tan artificiales como éstas
flores; sin vida y sin aroma, no
quiero nada.
Me gustan palabras leales, sinceras
como las flores, con sus perfumes
naturales.
Me las devolvió y se marchó.
Temblaron mis piernas, quedé vacío,
lágrimas lloraron, niñas de mis ojos.
Fue el día más desgraciado de mí vida