Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Parabienes y jolgorio
se perciben a lo lejos:
acaban de dar las doce:
¡ha llegado el año nuevo!
Las luces de pirotecnia
después de tocar al viento
resbalan sobre la noche,
en tanto que tu cabello
se torna sensual maraña
en la fiesta de mis dedos.
Seguro ya están las copas
rebozando vino bueno,
entre sonrisas y abrazos
brindando por los anhelos
y porque sea mejor
lo que sigue al año viejo:
mas en nuestra intimidad
en vez de un champán añejo
para brindar elegimos
los más pasionales besos.
Y los fuegos de artificio,
cuyos múltiples destellos
asoman tras la cortina,
no son ni opaco reflejo
del cenit que nos estalla
ondulando en nuestros cuerpos,
mientras se tocan las almas
y en la piel relumbra el cielo,
a través de nuestro brindis
de pasión en año nuevo.
se perciben a lo lejos:
acaban de dar las doce:
¡ha llegado el año nuevo!
Las luces de pirotecnia
después de tocar al viento
resbalan sobre la noche,
en tanto que tu cabello
se torna sensual maraña
en la fiesta de mis dedos.
Seguro ya están las copas
rebozando vino bueno,
entre sonrisas y abrazos
brindando por los anhelos
y porque sea mejor
lo que sigue al año viejo:
mas en nuestra intimidad
en vez de un champán añejo
para brindar elegimos
los más pasionales besos.
Y los fuegos de artificio,
cuyos múltiples destellos
asoman tras la cortina,
no son ni opaco reflejo
del cenit que nos estalla
ondulando en nuestros cuerpos,
mientras se tocan las almas
y en la piel relumbra el cielo,
a través de nuestro brindis
de pasión en año nuevo.
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