Fernando Oviedo
Mirando el cenit de hace medio día.
Rodando va una bolilla colorada, aromada en lustre de futuras hojarascas, en brotes y sus capullos, reflejos de vértigo, de floresta y sus barrancos, habría acaso, de seguro, deliciosa sonrisa en quiebre de remedo intenso, en desvarío de miradas prolongadas, de reojo, las ciruelas caen, los tumbos asidos juguetean con la brisa, el sol de venus se apresta a lidiar con la mar y su universo.