Poetacandente
Poeta asiduo al portal
Con desleídos ojos, prematuro llanto,
yaces dejada, marioneta vehemente.
Oh, boca dormida, ojos de espanto!
Oh, melancólico escombro silente!
Con furiosa histeria, trémula y agitada,
mástiles blancos prontos a trizarse,
sostienen, débiles, tu nerviosa quijada,
si el fuego, a tu alma, ha de asomarse.
Porque la armadura grande nos queda:
¡acércate y bésame!: ¡ya está destruida!
¡no te alejes doliente si nadie nos veda!
¡Recuerda: brotamos de la misma herida!
yaces dejada, marioneta vehemente.
Oh, boca dormida, ojos de espanto!
Oh, melancólico escombro silente!
Con furiosa histeria, trémula y agitada,
mástiles blancos prontos a trizarse,
sostienen, débiles, tu nerviosa quijada,
si el fuego, a tu alma, ha de asomarse.
Porque la armadura grande nos queda:
¡acércate y bésame!: ¡ya está destruida!
¡no te alejes doliente si nadie nos veda!
¡Recuerda: brotamos de la misma herida!