Kimbisero
Cuerpo de errantes figuras etéreas (Tm)
Desde el inicio
todo apuntaba
al desastre.
A masticarnos
tan brutalmente
como un remordimiento.
Sabíamos tanto
el uno del otro
no era secreto el filo
de nuestros blindajes
pero a pesar de ello
insistimos.
Tuvimos que emprender
la guerra
enlodarnos en improperios
desgastarnos en disculpas
para luego proseguir
con el ataque inclemente
al amor que con piernas rotas
pretendía ponerse de pie.
Ya no se trataba de reprimir
era dolor
-la parodia que hacíamos de relación-
o nada.
Era acribillarnos
hasta el cansancio
recriminarnos
el no ser mejores
la entrega tan exigua
de los dos.
Era la premisa
de no estar solos
de no tener que soportar
lo que somos en soledad
era personificar en el otro
la comparación enfermiza
de quienes en el pasado
no dieron la talla.
Era el desquite
era la cegadora venganza
comiéndose
la pseudo esperanza.