Recuerda lo que una vez dije:
que uno alardea de lo que carece.
Nunca descifraste que hablaba
de mi desapego,
que siempre fue una fanfarronería,
una máscara para no sentir
ni recordar
todo lo que te había amado,
todo lo que podría amarte,
toda la culpa que no quería cargar.
Si hubieras permitido que confiara en ti,
quitándote esa careta
que temías que me decepcionara…
Y esa es otra fanfarronería más:
la de fingir que juzgo,
cuando bien sé
la horrible persona que suelo ser.
Y también sé
que puedo amar,
a pesar de todo lo que
hayas dicho o hecho.
Breves son los días.
La vida es un mar y un cielo
dentro de una burbuja.
Un 16 de enero
o un 21 de febrero
(¿creíste que lo había olvidado?).
Un lugar incómodo,
dos corazones tristes,
tres horas antes del amanecer,
fingiendo estar dormida
cuando te decía
que siempre me gustaste.
Ahora, cierra nuevamente los ojos
y escucha:
Siempre estarás en mi corazón.
Nunca me decepcionaría de ti.
Eres de carne y hueso,
pero también de cielo y mar.
Y por cada flecha que me lances,
yo te daré un beso.
Porque te quiero.
Y siempre estaré para ti,
cuando me necesites.
que uno alardea de lo que carece.
Nunca descifraste que hablaba
de mi desapego,
que siempre fue una fanfarronería,
una máscara para no sentir
ni recordar
todo lo que te había amado,
todo lo que podría amarte,
toda la culpa que no quería cargar.
Si hubieras permitido que confiara en ti,
quitándote esa careta
que temías que me decepcionara…
Y esa es otra fanfarronería más:
la de fingir que juzgo,
cuando bien sé
la horrible persona que suelo ser.
Y también sé
que puedo amar,
a pesar de todo lo que
hayas dicho o hecho.
Breves son los días.
La vida es un mar y un cielo
dentro de una burbuja.
Un 16 de enero
o un 21 de febrero
(¿creíste que lo había olvidado?).
Un lugar incómodo,
dos corazones tristes,
tres horas antes del amanecer,
fingiendo estar dormida
cuando te decía
que siempre me gustaste.
Ahora, cierra nuevamente los ojos
y escucha:
Siempre estarás en mi corazón.
Nunca me decepcionaría de ti.
Eres de carne y hueso,
pero también de cielo y mar.
Y por cada flecha que me lances,
yo te daré un beso.
Porque te quiero.
Y siempre estaré para ti,
cuando me necesites.