el angel de alas rotas
Poeta recién llegado
El olor no se va
no, que va.
El humo del cerebro se estanca,
te levantas a la mañana siguiente
con él impregnado en la almohada, el cabello... la garganta.
El olor no se va,
no, que va…
dura como dos días
navegando en tu miseria de cuerpo
y luego se esconde…
Esta mañana pensé nada más en la manera como se desvanece,
mientras que el índice automáticamente
sacude la muerte que va quedando.
Ese olor no se va
no, que va
y me recuerda al cojín de tu casa,
el cielo de tus ojos mirando aquel vacío,
tu perro persiguiendo mariposas,
la belleza de tu alma atormentada.
El olor no se va
no, que va
y tanto lo agradezco pues me recuerda a vos
por eso te busco en el de vez en cuando.
Ya regreso, te voy ir a buscar...
no, que va.
El humo del cerebro se estanca,
te levantas a la mañana siguiente
con él impregnado en la almohada, el cabello... la garganta.
El olor no se va,
no, que va…
dura como dos días
navegando en tu miseria de cuerpo
y luego se esconde…
Esta mañana pensé nada más en la manera como se desvanece,
mientras que el índice automáticamente
sacude la muerte que va quedando.
Ese olor no se va
no, que va
y me recuerda al cojín de tu casa,
el cielo de tus ojos mirando aquel vacío,
tu perro persiguiendo mariposas,
la belleza de tu alma atormentada.
El olor no se va
no, que va
y tanto lo agradezco pues me recuerda a vos
por eso te busco en el de vez en cuando.
Ya regreso, te voy ir a buscar...
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