Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Maldigo la hora de partida,
de los latidos tardíos,
en este corazón tonto
que busca las ansias
de amarte
en cada rincón,
de este cuarto
tan tuyo y mío.
Busco tus grandes ojos,
la sonrisa inagotable de tu boca,
los labios abiertos,
las ganas de darte,
y tu cuerpo ya desnudo
todo mío,
en cada rincón,
de este cuarto
que ya es mío.
Te busco en mi piel,
y te encuentro enraizada,
haciendo muescas en mis venas,
sumergida como gota de agua
en mi vida.
pegada a mi corazón,
en cada recodo,
porque sin ti ya no existo.
Para que decir te amo,
si al buscarme dentro de ti,
tú, y solo tú soy yo,
si lo reclamas,
dejo de ser lo que soy,
porque el todo es mío,
en cada centímetro de tu piel,
en cada poro de tu alma.
de los latidos tardíos,
en este corazón tonto
que busca las ansias
de amarte
en cada rincón,
de este cuarto
tan tuyo y mío.
Busco tus grandes ojos,
la sonrisa inagotable de tu boca,
los labios abiertos,
las ganas de darte,
y tu cuerpo ya desnudo
todo mío,
en cada rincón,
de este cuarto
que ya es mío.
Te busco en mi piel,
y te encuentro enraizada,
haciendo muescas en mis venas,
sumergida como gota de agua
en mi vida.
pegada a mi corazón,
en cada recodo,
porque sin ti ya no existo.
Para que decir te amo,
si al buscarme dentro de ti,
tú, y solo tú soy yo,
si lo reclamas,
dejo de ser lo que soy,
porque el todo es mío,
en cada centímetro de tu piel,
en cada poro de tu alma.