despertando
Poeta adicto al portal
Me enamoré de un caballero
con armadura, con piel de terciopelo
y con corazón de hierro.
Que siempre estaba encerrado
en una lúgubre celda…
Porque tez no era de carne
sino de un riguroso acero.
Le acariciaba con ternura todos los días,
le hablaba con paciencia cada tarde,
y comprendía porque se protegía…
¿Por qué yo amaba tanto a ese hombre,
que no sentía con su tacto
las bellas delicias del amor…?
Ese caballero me reveló la razón
de por que quiso dejar de sentir,
de percibir, de amar…
Me dijo que tenía miedo a volver
a enamorarse, y que le rompieran
de nuevo su delicado corazón….
Yo postrada a sus pies le prometí
que nunca le dañaría,
que le sanaría, que le amaría,
y siempre le acompañaría…
Lo llené de besos, de caricias,
le hice reír y creer en mí…
Y a la mañana siguiente
cuando al fin despertó,
la armadura desapareció.
con armadura, con piel de terciopelo
y con corazón de hierro.
Que siempre estaba encerrado
en una lúgubre celda…
Porque tez no era de carne
sino de un riguroso acero.
Le acariciaba con ternura todos los días,
le hablaba con paciencia cada tarde,
y comprendía porque se protegía…
¿Por qué yo amaba tanto a ese hombre,
que no sentía con su tacto
las bellas delicias del amor…?
Ese caballero me reveló la razón
de por que quiso dejar de sentir,
de percibir, de amar…
Me dijo que tenía miedo a volver
a enamorarse, y que le rompieran
de nuevo su delicado corazón….
Yo postrada a sus pies le prometí
que nunca le dañaría,
que le sanaría, que le amaría,
y siempre le acompañaría…
Lo llené de besos, de caricias,
le hice reír y creer en mí…
Y a la mañana siguiente
cuando al fin despertó,
la armadura desapareció.