andres3626
Poeta recién llegado
Realmente besos son tus desprecios,
como una gélida brisa silenciosa
que va quemando a mi ya roto corazón
y ahogando mi alma con gentío de soledad.
Ahora recuerdo cada palabra que sentí
y cada sentimiento que escribí,
cada gota de lluvia empapada con tu olor
que me mojó hasta hacerme perder el control.
Y siempre estuviste ahí, donde me entiendes
en los espacios blancos entre mis palabras,
ofreciéndome cada vez vidrios rotos
cuando iba muriendo de sed.
Y dame algo más, que prefiero
verte aunque me ofrezcas veneno,
mi tiempo en esta vida ha disminuido
y sólo en esta te quiero conmigo.
Si me hubiese dado cuenta antes
no era sensato de ti enamorarse,
mi júbilo no se habría escondido
dentro de mis rotos bolsillos.
Recuérdame sólo a escondidas,
que de mis penas nadie sepa,
y a falta de sangre te dejo
mis versos empapados de lágrimas.
Ya que mientras a ti te sale el sol,
llueve a cantaros en mi corazón,
simplemente no debería estar sufriendo
pero siempre cometo el mismo error.
Al final el dolor será quien te dará,
los abrazos que nunca me quisiste dar,
siempre los viernes de invierno
y mucho más los lunes de estival.
como una gélida brisa silenciosa
que va quemando a mi ya roto corazón
y ahogando mi alma con gentío de soledad.
Ahora recuerdo cada palabra que sentí
y cada sentimiento que escribí,
cada gota de lluvia empapada con tu olor
que me mojó hasta hacerme perder el control.
Y siempre estuviste ahí, donde me entiendes
en los espacios blancos entre mis palabras,
ofreciéndome cada vez vidrios rotos
cuando iba muriendo de sed.
Y dame algo más, que prefiero
verte aunque me ofrezcas veneno,
mi tiempo en esta vida ha disminuido
y sólo en esta te quiero conmigo.
Si me hubiese dado cuenta antes
no era sensato de ti enamorarse,
mi júbilo no se habría escondido
dentro de mis rotos bolsillos.
Recuérdame sólo a escondidas,
que de mis penas nadie sepa,
y a falta de sangre te dejo
mis versos empapados de lágrimas.
Ya que mientras a ti te sale el sol,
llueve a cantaros en mi corazón,
simplemente no debería estar sufriendo
pero siempre cometo el mismo error.
Al final el dolor será quien te dará,
los abrazos que nunca me quisiste dar,
siempre los viernes de invierno
y mucho más los lunes de estival.