Francisco Caballero Romo.
Poeta recién llegado
Cada una de tus noches, quiero ser la textura de tus sabanas.
El suspiro cuando descansas.
Y el viento limpio que te acaricia, entrando por tu ventana.
Lo primero que tus ojos vean cada mañana.
Esos despertares de amor que te hacen sonreír.
Tus pensamientos más íntimos con rostro del deseo.
Y cada vez más juntos con las almas enlazadas.
Elevadas al cielo agradecidas por este amor.
Por el estar junto a ti, solo el resto de mis días.
Y egoístamente, prefiero morir antes que tu.
Porque no podría vivir sin tu presencia.
Seria puro sufrir para mí, esta mundana existencia.
Así que solo déjame amarte.
Y el corazón entregarte con mis manos incansables de acariciarte.
Porque ahora se, para que he nacido.
Dios me mando hasta ti, para hacerte feliz.
Y yo, ser el hombre mas agradecido contigo.
El suspiro cuando descansas.
Y el viento limpio que te acaricia, entrando por tu ventana.
Lo primero que tus ojos vean cada mañana.
Esos despertares de amor que te hacen sonreír.
Tus pensamientos más íntimos con rostro del deseo.
Y cada vez más juntos con las almas enlazadas.
Elevadas al cielo agradecidas por este amor.
Por el estar junto a ti, solo el resto de mis días.
Y egoístamente, prefiero morir antes que tu.
Porque no podría vivir sin tu presencia.
Seria puro sufrir para mí, esta mundana existencia.
Así que solo déjame amarte.
Y el corazón entregarte con mis manos incansables de acariciarte.
Porque ahora se, para que he nacido.
Dios me mando hasta ti, para hacerte feliz.
Y yo, ser el hombre mas agradecido contigo.