Alejandro Latour
Poeta recién llegado
Y cada vez...
Y cada vez que llueva, puedes refugiar tus ideas bajo mi techo
Y cada vez que el viento de incertidumbre golpee tu puerta,
sea mi espalda quien lo detenga y te regale certezas.
Y cada vez que las sombras oculten la salida,
mi mano encendida sea un recurso entre las puertas vacias.
Y cada vez que un recuerdo amarillo inunde tus ojos,
sean las venas negras de tinta
quienes roben sutilmente una sonrisa de tus labios.
Y cada vez... que el vapor espeso de la rutina te alcance
sea un café, una palabra, una rosa...
la brisa que libere tus sentidos.
Y cada vez que llueva, puedes refugiar tus ideas bajo mi techo
Y cada vez que el viento de incertidumbre golpee tu puerta,
sea mi espalda quien lo detenga y te regale certezas.
Y cada vez que las sombras oculten la salida,
mi mano encendida sea un recurso entre las puertas vacias.
Y cada vez que un recuerdo amarillo inunde tus ojos,
sean las venas negras de tinta
quienes roben sutilmente una sonrisa de tus labios.
Y cada vez... que el vapor espeso de la rutina te alcance
sea un café, una palabra, una rosa...
la brisa que libere tus sentidos.