rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Se precipitan sin cesar
en el invierno de la estación,
con parsimonia y sincronización
en el caos crepuscular
arrojadas desde su balcón
por el lacerante torbellino,
del viento bóreas, peregrino,
que ha cincelado su perdición.
Caen las hojas al camino,
transformadas en hojarasca:
Y luego llevadas por la borrasca
en denigrante destino
enjuiciadas, después, por la lluvia
en el mezquino pavimento,
donde ya no procede lamento
y solo resuellan por ayuda
Caen las hojas, todas ellas,
desapareciendo anónimamente;
Y se vuelven basura, literalmente
las otrora orgullosas estrellas.