Y ahí estaban, esos chispeantes paisajismos,
y por las nubes las raíces de los símbolos,
por el atardecer “el último verano de Klingsor”…
y las aves que regresaban de las fortalezas,
de una ventana abierta en la Luna...
y ahí estaban, los grandes camiones y los dragones verdes,
por esas largas rutas de carreteras…
y tras mi penúltima muerte, ahí andaban todos juntos,
todos los amigos en unas navidades de alta relojería,
las finísimas fórmulas sentimentales y los molinos ilusionados;
los grandes carteles publicitarios del café intenso…
y por las nubes las raíces de los símbolos,
por el atardecer “el último verano de Klingsor”…
y las aves que regresaban de las fortalezas,
de una ventana abierta en la Luna...
y ahí estaban, los grandes camiones y los dragones verdes,
por esas largas rutas de carreteras…
y tras mi penúltima muerte, ahí andaban todos juntos,
todos los amigos en unas navidades de alta relojería,
las finísimas fórmulas sentimentales y los molinos ilusionados;
los grandes carteles publicitarios del café intenso…
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