Alex Courant
Poeta adicto al portal
Tu cuerpo de canela me falta en el desayuno,
el café de tus manos en los ojos y en la mesa,
el vaho de tu piano en la mañana, taciturno,
y con su melodía alegrar a mi tristeza.
Como un niño me falta hacer y soltarte las trenzas,
me falta la esperanza de tu vientre para un hijo,
me falta tu cabello de miel junto a sus abejas
y hacer girar el trompo del mundo sobre tu ombligo.
Como un ángel naciste, un ángel es lo que eres,
antes de todos, todos, los pasados y ayeres,
mucho antes que ensayara el sol amaneceres
y de poder decirte: te quiero y tú me quieres.
Yo como un gato estaba ahí, esperándote en la puerta,
igual que el pan recién hecho ante penurias y abrojos,
y tú estabas aquí, siendo la noche, oblonga y quieta,
como una luna llena, amante de poetas y locos.
Vino, más vino, vino de tus ojos azabaches
y el silencio, en penumbra, trovándome una canción;
vino para que todas mis lágrimas se emborrachen
y así estos tristes versos lloren ebrios de tu amor.
.