October 17th, 2008
Pasan intangibles
las melenas del día,
rozan cada manto
de mi vulnerable alma,
tropiezan el sí y el no
más ensayo
las ansias,
de buscar en el pecho
lo que el corazón extraña.
Ando profundo, bien hondo,
remuevo cada espacio y
rincón sin sentido,
me pregunto
¿por qué las noches son
cada vez más frías
y el silbido del viento
congela mis palabras?
¿por qué, por más que lucho
pierdo una parte de mi ser
en tu búsqueda?
Caigo sobre la planta
de tu sombra,
afilando la planta
de mi principal lanza,
atropello y derrumbo
la frágil sonrisa,
enfurecidas armas
se acometen: mis palabras,
desencadenan el ritmo
de la formalidad:
las buenas y cordiales
palabras,
recaen y se levantan en el
muro que usted dispone,
derrumban al final
el pique de sus labios,
sedientos, cansados y melosos,
para robarle el alma
convertida en los venenosos
versos que me atrapan.
Author: Yorker
Pasan intangibles
las melenas del día,
rozan cada manto
de mi vulnerable alma,
tropiezan el sí y el no
más ensayo
las ansias,
de buscar en el pecho
lo que el corazón extraña.
Ando profundo, bien hondo,
remuevo cada espacio y
rincón sin sentido,
me pregunto
¿por qué las noches son
cada vez más frías
y el silbido del viento
congela mis palabras?
¿por qué, por más que lucho
pierdo una parte de mi ser
en tu búsqueda?
Caigo sobre la planta
de tu sombra,
afilando la planta
de mi principal lanza,
atropello y derrumbo
la frágil sonrisa,
enfurecidas armas
se acometen: mis palabras,
desencadenan el ritmo
de la formalidad:
las buenas y cordiales
palabras,
recaen y se levantan en el
muro que usted dispone,
derrumban al final
el pique de sus labios,
sedientos, cansados y melosos,
para robarle el alma
convertida en los venenosos
versos que me atrapan.
Author: Yorker