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Diviso las casas como piezas de un pesebre,
a lo lejos, sobre los cerros
se ven las luces encendidas,
y todavía el moho de la aurora
permanece adherido al aire
La carretera serpentea
por doquiera estos caminos
y luce en espiral el recorrido
¿Cuándo llegaré allí?
Mientras tanto me entretiene
el colorido multiforme
que se observa a la distancia
de la estancia pueblerina
La vida te alejó
de las cosas mas queridas
y los sueños se quedaron imbuidos
en la soledad de una epidermis distinta
a la estirpe de tu raza
Nadie creyó en ti
por la nubilidad de tu lapso,
por la inocencia arraigada
de la matriz de tu regazo
Ya vamos llegando, al fin...
el sol se asoma en las montañas,
el colorido se hace mas intenso
y la belleza atrevida de las calles
advierten una arquitectónica
finísima y altruista
El extrarradio semeja
el destello de la espada de un héroe,
coronado por los azahares
de la vistosidad de sus lares,
ungida exprofeso
por un cacique de aquellos tiempos lejanos,
del Quichua, del dios del sol
y de los garabatos empedrados
La realidad te mostró
su cara adversa y despiadada
en la diáspora embrionaria
de tu candorosa juventud,
cuando la fábula de tu pensamiento
era apócrifa y núbil
Nada cambiará el curso
de tu conciencia inmaculada,
aún en las horas del destierro
de la sinopsis de tu origen
Las calles tranquilas
invitan a caminar desapercibidos
de toda prevención
Reconforta el aire fresco
que transpira por las enredaderas
de los balcones coquetos
de las casas
Si de lejos el pueblo parecía
un hermoso pesebre navideño,
ahora en sus entrañas
se percibe la lucidez de su belleza india,
propias de los lugares
con arraigos campesinos
y la gallardía soberana
de una comunidad aferrada a sus costumbres
La razón no se antepone
a la ingravidez de una dinastía
que antepuso la fidelidad de su orgullo
a las defectuosas normas de amasar fortuna
sobre el desmedro del bienestar de otros
Tu,
eres su ejemplo más preciado,
la joya pulida de una corona olvidada
que yace sobre los pétalos
aún frescos, de su floresta
Adiós Calarcá querida,
me voy de ti, diadema Cuyabra
Dios quiso que te conociera
y me prendara de tu belleza campesina
Jamás me olvidaré del relieve de tus tierras
y se quedará aquí un pedazo de mi alma
Adiós Calarcá adorada,
ya me voy para mi tierra
pero te llevo en mi alforja
y para siempre en mi memoria
Los azares del destino
te llevaron a un pueblo distinto al tuyo
donde siempre fuiste forastero
a pesar de la honorabilidad de tu historia
La docilidad de tu carácter
fue confundida por un ingenuo arrebato
Nunca alcanzaran a comprender
que la ordinariez del oropel
jamás podrá ser comparada
con el brillo sublime
del preciado metal.
Gracias, mi querida Cecilya, por tu sincero comentario... hoy quise encasillar este poema en Poemas Surrealistas, por el contenido y las imágenes de su mensaje, pero creo y de acuerdo a tu observación que tal vez debí encasillarlo en Poemas Generales. Nunca me había aventurado a hacerlo en este sitio y creo que va a ser difícil que vuelva a hacerlo, mejor es quedarse en lo conocido y no en lo bueno por conocer. Te agradezco la recomendación y la recibo con la mejor de las disposiciones.Versos que componen el retrato de una tierra que para el alma conlleva detalles de ensoñación, que se vincula a los afectos y que resulta tan inolvidable, que ahora habita para siempre en un poema.
Las imágenes viven y siempre es un gusto leer tus descripciones sentidas.
En el foro de generales también hubiera estado perfecto.
Un abrazo, amigo, feliz casi inicio de semana.
Diviso las casas como piezas de un pesebre,
a lo lejos, sobre los cerros
se ven las luces encendidas,
y todavía el moho de la aurora
permanece adherido al aire
La carretera serpentea
por doquiera estos caminos
y luce en espiral el recorrido
¿Cuándo llegaré allí?
Mientras tanto me entretiene
el colorido multiforme
que se observa a la distancia
de la estancia pueblerina
La vida te alejó
de las cosas mas queridas
y los sueños se quedaron imbuidos
en la soledad de una epidermis distinta
a la estirpe de tu raza
Nadie creyó en ti
por la nubilidad de tu lapso,
por la inocencia arraigada
de la matriz de tu regazo
Ya vamos llegando, al fin...
el sol se asoma en las montañas,
el colorido se hace mas intenso
y la belleza atrevida de las calles
advierten una arquitectónica
finísima y altruista
El extrarradio semeja
el destello de la espada de un héroe,
coronado por los azahares
de la vistosidad de sus lares,
ungida exprofeso
por un cacique de aquellos tiempos lejanos,
del Quichua, del dios del sol
y de los garabatos empedrados
La realidad te mostró
su cara adversa y despiadada
en la diáspora embrionaria
de tu candorosa juventud,
cuando la fábula de tu pensamiento
era apócrifa y núbil
Nada cambiará el curso
de tu conciencia inmaculada,
aún en las horas del destierro
de la sinopsis de tu origen
Las calles tranquilas
invitan a caminar desapercibidos
de toda prevención
Reconforta el aire fresco
que transpira por las enredaderas
de los balcones coquetos
de las casas
Si de lejos el pueblo parecía
un hermoso pesebre navideño,
ahora en sus entrañas
se percibe la lucidez de su belleza india,
propias de los lugares
con arraigos campesinos
y la gallardía soberana
de una comunidad aferrada a sus costumbres
La razón no se antepone
a la ingravidez de una dinastía
que antepuso la fidelidad de su orgullo
a las defectuosas normas de amasar fortuna
sobre el desmedro del bienestar de otros
Tu,
eres su ejemplo más preciado,
la joya pulida de una corona olvidada
que yace sobre los pétalos
aún frescos, de su floresta
Adiós Calarcá querida,
me voy de ti, diadema Cuyabra
Dios quiso que te conociera
y me prendara de tu belleza campesina
Jamás me olvidaré del relieve de tus tierras
y se quedará aquí un pedazo de mi alma
Adiós Calarcá adorada,
ya me voy para mi tierra
pero te llevo en mi alforja
y para siempre en mi memoria
Los azares del destino
te llevaron a un pueblo distinto al tuyo
donde siempre fuiste forastero
a pesar de la honorabilidad de tu historia
La docilidad de tu carácter
fue confundida por un ingenuo arrebato
Nunca alcanzaran a comprender
que la ordinariez del oropel
jamás podrá ser comparada
con el brillo sublime
del preciado metal.
Gracias, Luzyabsenta, por dejar su valioso comentario a mis versos... aprecio mucho su visita a la ventana de mis letrasValores unicos en esa vida que nos enseña. el relato es esencia y deja
tristeza en una imagenes que se abren en ese abrazo de sentimientos.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
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