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Calderas sin suerte-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Es la fórmula incierta

el caos sobre todo, su rotura

el hecho de la atmósfera titubeando

solitaria sobre el mar. Dan naciones

para ciertos ombligos, ganan el pan.

Se suman a la desventaja del cuerpo,

donde amasan su fortaleza el deterioro

y la acumulación de sábanas empapadas.

Es el sol y sus hilos dentales, telefónicos.

Son helechos dormidos los que supuran

red de retahílas y aspectos nocivos; la muerte

crece como un entorno apacible.

Como un gran murciélago, la luz se ha dormido.





II-.





Dónde duerme la doncella hermética y vacilante?

Cómo es que no hallo manera de encontrarla?

Mi repulsión crece por momentos y olvido

las llaves. El asco prevalece, la náusea me invade.

Soy o no del sol entre los juncos? Resisto o insisto?

Dónde duerme la flor última del valle, qué fue de la noche

y su vestido de albal?



III-.





Hay que contar con ciertos aspectos solidarios

se engarzan las rótulas y el hueso aparece desnudo

su concisión llegó a extremos de delirio

el mundo me parece plano desde entonces

como una vasija despedazada, llena de montones

de monedas viejas. Hay que decir la verdad.

Las tuberías rotas reanudan su compromiso celeste

y yo, yo!, duermo bajo el sol atmosférico.





IIII-.



El vientre acumula su perversión dilatada

miembro oscuro del alma, su insólita evasión.

Efusión de caracteres, renace primavera

en el medio de los arcenes. Neutro y todo,

cual ulular del trozo de los indios nativos,

me acaparan como mano de golpe inquieto.

Yo sé de las necesidades de un cantor, de su helecho

tierno, de su complicada red de amistades.

De su canción transformada por los ríos púrpura.

Mueren en mí miles de pechos que deliran

con su súbita pasión por peces y despojos.





IIII-.





Me gusta oh sí, el llanto inquieto de un reciente.

La noche pliega su sonido y acabo accidentado,

pecho canceroso. Mi astucia desnuda acumula

sal y olvidos. Renuevo los partos de la desidia

y en un concierto de avestruces se llenan los parquímetros

de luna, quise decir, de dudas.





IV-.



El gran platino reduce apetitos

instinto o forja, rebeldía aterida,

esa risa fluorescente, en lo alto

del llano ventoso, ese país de largas dunas

sin pétalos. Acaricia el muslo

su nación de juncales, ah, el mundo,

su perspectiva centrípeta y obsolescente!




V-.



Me agreden luz de periscopio

nación de promedios, en los altivos

campanarios, parió la cigüeña.

Me acumulan su viento de frío

el sueño los odios el intestino delgado

la sombra de los dioses, el devenir

impagable, en deuda, su futuro ídolo.

La risa salvaje y sin duda, su culminación

en fin su experiencia vital.



VI-.





La carrera emite dispersiones de acero

mi voltaje, el cabello mojado hermoso y lacerante.

Yo vuelvo del mundo, mitad con hambre

mirad esas calderas! Las del sueño sin suerte.



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