oscardelaermita
Poeta recién llegado
Me encontraste extraño
en la trastienda de la locura
haciendo gestos raros
y poses absurdas.
Brindé con los gatos
que fumaban grifa,
el vino agrio y repuntón
que regalaban en los bares
cuando caducaba avinagrado.
Y me postré a esperarte
en la parte de atrás,
donde me siento cómodo,
donde ya nadie mira,
para que encontraras mis ojos llorosos
y mi cartera vacía,
mis venas vendadas, alcohol en los bolsillos,
temblor en mis dedos y palidez en mis mejillas.
Solo soy lo que ves,
un caño obturado,
una puerta tapiada
y sangre en las encías.
Me pediste demasiado,
tanto que me cegué con los cardos,
tropiezos nobles que superaban con creces
mi insolente verborrea.
Conocí a Robert Smith borracho
vomitando tequila barato
en aquel callejón a las afueras
en el que me enseñaste a volar.
En aquel callejón tengo cuenta.
Aun me fían.
Acude cuando quieras.
Pide cuanto quieras.
Y háblales de mí.
No tendrás problema.
en la trastienda de la locura
haciendo gestos raros
y poses absurdas.
Brindé con los gatos
que fumaban grifa,
el vino agrio y repuntón
que regalaban en los bares
cuando caducaba avinagrado.
Y me postré a esperarte
en la parte de atrás,
donde me siento cómodo,
donde ya nadie mira,
para que encontraras mis ojos llorosos
y mi cartera vacía,
mis venas vendadas, alcohol en los bolsillos,
temblor en mis dedos y palidez en mis mejillas.
Solo soy lo que ves,
un caño obturado,
una puerta tapiada
y sangre en las encías.
Me pediste demasiado,
tanto que me cegué con los cardos,
tropiezos nobles que superaban con creces
mi insolente verborrea.
Conocí a Robert Smith borracho
vomitando tequila barato
en aquel callejón a las afueras
en el que me enseñaste a volar.
En aquel callejón tengo cuenta.
Aun me fían.
Acude cuando quieras.
Pide cuanto quieras.
Y háblales de mí.
No tendrás problema.