Callejones

oscardelaermita

Poeta recién llegado
Me encontraste extraño
en la trastienda de la locura
haciendo gestos raros
y poses absurdas.

Brindé con los gatos
que fumaban grifa,
el vino agrio y repuntón
que regalaban en los bares
cuando caducaba avinagrado.

Y me postré a esperarte
en la parte de atrás,
donde me siento cómodo,
donde ya nadie mira,
para que encontraras mis ojos llorosos
y mi cartera vacía,
mis venas vendadas, alcohol en los bolsillos,
temblor en mis dedos y palidez en mis mejillas.

Solo soy lo que ves,
un caño obturado,
una puerta tapiada
y sangre en las encías.

Me pediste demasiado,
tanto que me cegué con los cardos,
tropiezos nobles que superaban con creces
mi insolente verborrea.

Conocí a Robert Smith borracho
vomitando tequila barato
en aquel callejón a las afueras
en el que me enseñaste a volar.

En aquel callejón tengo cuenta.
Aun me fían.
Acude cuando quieras.
Pide cuanto quieras.
Y háblales de mí.
No tendrás problema.
 
“Me encontraste extraño
en la trastienda de la locura”

Que frase más magnifica, enseguida marca el tono del poema que es también estupendo y me fascino … Me enloquece el cierre:


“Pide cuanto quieras.
Y háblales de mí.
No tendrás problema.”

Estrellas brillantes y un abrazo…
 
“Me encontraste extraño
en la trastienda de la locura”

Que frase más magnifica, enseguida marca el tono del poema que es también estupendo y me fascino … Me enloquece el cierre:


“Pide cuanto quieras.
Y háblales de mí.
No tendrás problema.”

Estrellas brillantes y un abrazo…


Gracias por su atención y por sus palabras.
Me encantó su apunte de García Márquez.
Un Saludo.
 
Definitivamente estás empeñado en matarme de llanto, este poema eriza la piel, es excelente!!
Gracias por tocarme el alma con las lágrimas de tu tinta!
Besos,
Chiqui.-
 
Me encontraste extraño
en la trastienda de la locura
haciendo gestos raros
y poses absurdas.

Brindé con los gatos
que fumaban grifa,
el vino agrio y repuntón
que regalaban en los bares
cuando caducaba avinagrado.

Y me postré a esperarte
en la parte de atrás,
donde me siento cómodo,
donde ya nadie mira,
para que encontraras mis ojos llorosos
y mi cartera vacía,
mis venas vendadas, alcohol en los bolsillos,
temblor en mis dedos y palidez en mis mejillas.

Solo soy lo que ves,
un caño obturado,
una puerta tapiada
y sangre en las encías.

Me pediste demasiado,
tanto que me cegué con los cardos,
tropiezos nobles que superaban con creces
mi insolente verborrea.

Conocí a Robert Smith borracho
vomitando tequila barato
en aquel callejón a las afueras
en el que me enseñaste a volar.

En aquel callejón tengo cuenta.
Aun me fían.
Acude cuando quieras.
Pide cuanto quieras.
Y háblales de mí.
No tendrás problema.


buen poema muchos vacìo queda siempre en ellos saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba