pecadocapital79
Poeta adicto al portal
He pasado inviernos mas calurosos en tu cama,
que este verano de sombras invisibles.
Recuerdo el gris otoñal pegándose bajo tus párpados
y como se adelantaba seis meses la primavera
para que no fueras la única flor de mi existencia.
De las mágicas tardes de abril no queda nada,
pájaros roncos y lluvia que no moja,
soles que no calientan y lunas que no iluminan
y nada puedo reprocharle al cambio climático.
El ron que ahora atraviesa mi garganta,
amargo como tus besos en los aeropuertos,
no sabe nada de celebraciones.
Lo engullo con la inercia del olvido
y solo intensifica mi memoria.
Memorizo la silueta de tus huellas en la playa,
frágiles como cristales de colegio,
con ese peso inútil sobre la báscula
que apenas hacía girar la flecha.
Se la tragó un océano glotón
que también echa de menos tu presencia.
Aquí no me queda demasiado que hacer ya,
abuso de los silencios mas que antes,
el paisaje se ha empobrecido
y el fantasma de tu musa
solo regresa para torturarme.
Ahora necesito doble ración de nicotina
y el olor del tabaco ha devorado tu perfume,
he roto los espejos y las agujas del reloj
se niegan a un segundo mas sin ti. Han parado.
Solo mi corazón mantiene el ritmo
pero sin la dulce melodía del tuyo
desafina protestándome tu ausencia.
Lo único bueno que perdura en las vistas son los precipicios
solo a cien pasos de olvidarte para siempre.
que este verano de sombras invisibles.
Recuerdo el gris otoñal pegándose bajo tus párpados
y como se adelantaba seis meses la primavera
para que no fueras la única flor de mi existencia.
De las mágicas tardes de abril no queda nada,
pájaros roncos y lluvia que no moja,
soles que no calientan y lunas que no iluminan
y nada puedo reprocharle al cambio climático.
El ron que ahora atraviesa mi garganta,
amargo como tus besos en los aeropuertos,
no sabe nada de celebraciones.
Lo engullo con la inercia del olvido
y solo intensifica mi memoria.
Memorizo la silueta de tus huellas en la playa,
frágiles como cristales de colegio,
con ese peso inútil sobre la báscula
que apenas hacía girar la flecha.
Se la tragó un océano glotón
que también echa de menos tu presencia.
Aquí no me queda demasiado que hacer ya,
abuso de los silencios mas que antes,
el paisaje se ha empobrecido
y el fantasma de tu musa
solo regresa para torturarme.
Ahora necesito doble ración de nicotina
y el olor del tabaco ha devorado tu perfume,
he roto los espejos y las agujas del reloj
se niegan a un segundo mas sin ti. Han parado.
Solo mi corazón mantiene el ritmo
pero sin la dulce melodía del tuyo
desafina protestándome tu ausencia.
Lo único bueno que perdura en las vistas son los precipicios
solo a cien pasos de olvidarte para siempre.