Jcmch
Poeta veterano en el portal.
¡Que lentos mis pasos!
Las piernas se hunden en la pesadez de la noche,
recorriendo los senderos mugrosos de la ciudad inmunda...
un aire impuro y debil danza acompañando mi cadencia.
Las luces devoran en manatiales decrepitos el dolor de las calles.
Caminando es como se aprende en la vida.
Recorriendo la soledad y sus matices....dibujando lágrimas
entre los pechos dorados del mundo.
Caminando se reviven las penas...los dolores...
mas prefiero el aire impuro del mundo a la suciedad del ser humano.
Las prostitutas jugueteaban con sus hadas madrinas,
mientras los vagos orquestaban sus miserias.
El sonido de la noche se encendia en vendavales...
estremeciendo los cimientos del suelo atropellado.
¡Que lentos mis pasos!
Solitarios guiando a mi pálida sombra curtida...
en mi caminar sosegado...el caminar del dolor...
el caminar del cuerpo herido...buscando aliviar rencores...
ahogando mi figura en el patíbulo de la basura.
La lluvia se inmuta ahora en sus destinos coronarios.
Las gotas se subliman sobre mis cabellos...
y cubren mi cuerpo, como prístinos consuelos del cielo.
Pero...prefiero ahogar mis desdichas en el río...
que alli se esparzan y se entierren en las inmundicias del hombre.
Mas, dejare que mi cuerpo se agote recorriendo la noche.
Dejare que mis miembros decaigan y se rindan.
Que mi sombra bese mi cuerpo en el suelo...
y que su frialdad congele los recuerdos de mi soledad...
Las piernas se hunden en la pesadez de la noche,
recorriendo los senderos mugrosos de la ciudad inmunda...
un aire impuro y debil danza acompañando mi cadencia.
Las luces devoran en manatiales decrepitos el dolor de las calles.
Caminando es como se aprende en la vida.
Recorriendo la soledad y sus matices....dibujando lágrimas
entre los pechos dorados del mundo.
Caminando se reviven las penas...los dolores...
mas prefiero el aire impuro del mundo a la suciedad del ser humano.
Las prostitutas jugueteaban con sus hadas madrinas,
mientras los vagos orquestaban sus miserias.
El sonido de la noche se encendia en vendavales...
estremeciendo los cimientos del suelo atropellado.
¡Que lentos mis pasos!
Solitarios guiando a mi pálida sombra curtida...
en mi caminar sosegado...el caminar del dolor...
el caminar del cuerpo herido...buscando aliviar rencores...
ahogando mi figura en el patíbulo de la basura.
La lluvia se inmuta ahora en sus destinos coronarios.
Las gotas se subliman sobre mis cabellos...
y cubren mi cuerpo, como prístinos consuelos del cielo.
Pero...prefiero ahogar mis desdichas en el río...
que alli se esparzan y se entierren en las inmundicias del hombre.
Mas, dejare que mi cuerpo se agote recorriendo la noche.
Dejare que mis miembros decaigan y se rindan.
Que mi sombra bese mi cuerpo en el suelo...
y que su frialdad congele los recuerdos de mi soledad...