oscardelaermita
Poeta recién llegado
Caminante de arena osé vagar
Sin miedo a los espejismos incorrectos.
Suficiente y pálido, desatendido y escueto.
Insomne fugitivo, el inseguro ausente,
Trafiqué con el miedo a ser dócil,
A ser infierno sin temple, a vencer,
Yo que solo sé perder.
El estado de ánimo,
La ánima sin estado, y el fuego abierto por dentro.
Vos que me conocés,
Invierta el proceso ahora que podés.
La prestidigitación me embaucó y me coloreó quedo.
Ahora solo tengo coyotes y larvas que criar.
Y busco el paraíso como quien peregrina sin destino.
Solo es una ácima costumbre que me deconstruye.
En estos desvanes en los que me albergan,
Pago con modorra y tozudez.
Antes lo hacía con las puntas de las yemas.
Pero solo me quedan uñas afiladas que deterioran el paisaje que soy.
El amante cargante pendiente tanto de ti que no fue él.
Flaco y degradado apostó por el sur a pesar de verlo arder.
Vio y entrevió. Caldeante de brumas ajenas de estraperlo.
Cantante agónico, llegó menos mortal de lo que se fue.
Y el duelo lo abdujo sin pláticas.
Prisionero que no reo, paseó su costado herido
Por el país de los náufragos huérfanos y sin plata.
Ahora que no quedan artes ni libertades
No hay razón para que no se deje alcanzar
Este pobre precursor de la tristeza
En la tierra de la nada
Sin miedo a los espejismos incorrectos.
Suficiente y pálido, desatendido y escueto.
Insomne fugitivo, el inseguro ausente,
Trafiqué con el miedo a ser dócil,
A ser infierno sin temple, a vencer,
Yo que solo sé perder.
El estado de ánimo,
La ánima sin estado, y el fuego abierto por dentro.
Vos que me conocés,
Invierta el proceso ahora que podés.
La prestidigitación me embaucó y me coloreó quedo.
Ahora solo tengo coyotes y larvas que criar.
Y busco el paraíso como quien peregrina sin destino.
Solo es una ácima costumbre que me deconstruye.
En estos desvanes en los que me albergan,
Pago con modorra y tozudez.
Antes lo hacía con las puntas de las yemas.
Pero solo me quedan uñas afiladas que deterioran el paisaje que soy.
El amante cargante pendiente tanto de ti que no fue él.
Flaco y degradado apostó por el sur a pesar de verlo arder.
Vio y entrevió. Caldeante de brumas ajenas de estraperlo.
Cantante agónico, llegó menos mortal de lo que se fue.
Y el duelo lo abdujo sin pláticas.
Prisionero que no reo, paseó su costado herido
Por el país de los náufragos huérfanos y sin plata.
Ahora que no quedan artes ni libertades
No hay razón para que no se deje alcanzar
Este pobre precursor de la tristeza
En la tierra de la nada