Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
Caminante mendigo
Por Andrés Amendizabal
Caminante y vástago mendigo
que tan miserable e ignorante
no ha puesto atención
que ha dado mil vueltas por el mismo camino.
Que se ha dejado llevar por las huellas
de un animal dormido.
Caminante, al fin caminante
de muchos lugares
sin un propio destino.
Que tristes son sus pasos
dejando surcos con vestigios de dolor,
está completamente perdido.
Que pena me da, cuando lo veo
sentado frente al espejo,
sin esperanzas y con frío.
Ha sido ignorado
por una mujer que jugó
a ser el amor de su vida,
y ha sido engañado
por cientos de docenas
que se hacían nombrar sus amigos.
Ha pasado a la gran lista
y columna de los desaparecidos,
y aunque lo ven y lo saludan
terminan diciendo a su espalda
que no lo han visto.
Caminante caótico, ninguna
luz le alumbra a su paso,
ni siquiera un hijo.
Aun minimizando su historial
se merece el titulo de herido,
el muy pobre nació sin suerte,
o quizá vive para ser sufrido.
Sus penas se irán consigo
aun después de la muerte,
ellas la vida eterna han conseguido,
caminante estúpido, por eso
ni siquiera ha pensado en el suicidio.
Todas las noches en su tarea de caminar
voltea hacia el cielo y el infinito,
ve una estrella o un cometa fugaz
y reza un solo suplicio.
Le pide a Dios, en forma
de llantos y gritos,
un solo deseo, para enmendar su dolor
y volver a ser niño.
Caminante,
al fin que solo caminante puede ser,
ha dejado caer de nuevo un suspiro,
y ha llorado, y ha sido por todos excluidos,
él ya no quiere pedir limosnas,
pero que se le pude hacer,
si nació para ser un mendigo.
Letras escritas en hojas antiguas. 16/Enero/2006
Por Andrés Amendizabal
Caminante y vástago mendigo
que tan miserable e ignorante
no ha puesto atención
que ha dado mil vueltas por el mismo camino.
Que se ha dejado llevar por las huellas
de un animal dormido.
Caminante, al fin caminante
de muchos lugares
sin un propio destino.
Que tristes son sus pasos
dejando surcos con vestigios de dolor,
está completamente perdido.
Que pena me da, cuando lo veo
sentado frente al espejo,
sin esperanzas y con frío.
Ha sido ignorado
por una mujer que jugó
a ser el amor de su vida,
y ha sido engañado
por cientos de docenas
que se hacían nombrar sus amigos.
Ha pasado a la gran lista
y columna de los desaparecidos,
y aunque lo ven y lo saludan
terminan diciendo a su espalda
que no lo han visto.
Caminante caótico, ninguna
luz le alumbra a su paso,
ni siquiera un hijo.
Aun minimizando su historial
se merece el titulo de herido,
el muy pobre nació sin suerte,
o quizá vive para ser sufrido.
Sus penas se irán consigo
aun después de la muerte,
ellas la vida eterna han conseguido,
caminante estúpido, por eso
ni siquiera ha pensado en el suicidio.
Todas las noches en su tarea de caminar
voltea hacia el cielo y el infinito,
ve una estrella o un cometa fugaz
y reza un solo suplicio.
Le pide a Dios, en forma
de llantos y gritos,
un solo deseo, para enmendar su dolor
y volver a ser niño.
Caminante,
al fin que solo caminante puede ser,
ha dejado caer de nuevo un suspiro,
y ha llorado, y ha sido por todos excluidos,
él ya no quiere pedir limosnas,
pero que se le pude hacer,
si nació para ser un mendigo.
Letras escritas en hojas antiguas. 16/Enero/2006