Lebowsky
Poeta que considera el portal su segunda casa
Roncan las ostras debajo del mar
los pájaros que trinan ya no quieren volar
los días se mueven menos que el bigote de Aznar
y todas las sequías parecen disimular.
En el tramo de una carretera amarga que espera una señal
un stop, un ceda el paso, un prohibido adelantar
camina un peatón cuya única ilusión es caminar
caminar y seguir caminando hasta caer al mar.
Como un sol que no calienta los mediodías
como una luna que no mueve las mareas
como un dios que nunca escucha plegarias
como un vagabundo que se niega a aceptar limosnas.
Escribe con sus pasos un testamento
libertad o muerte
tal vez sea su pensamiento.
los pájaros que trinan ya no quieren volar
los días se mueven menos que el bigote de Aznar
y todas las sequías parecen disimular.
En el tramo de una carretera amarga que espera una señal
un stop, un ceda el paso, un prohibido adelantar
camina un peatón cuya única ilusión es caminar
caminar y seguir caminando hasta caer al mar.
Como un sol que no calienta los mediodías
como una luna que no mueve las mareas
como un dios que nunca escucha plegarias
como un vagabundo que se niega a aceptar limosnas.
Escribe con sus pasos un testamento
libertad o muerte
tal vez sea su pensamiento.