José Cornejo Valadez
Poeta recién llegado
¿Caminar? He caminado todo el tiempo en esta vida
y he dejado en el camino tanta sangre de esta herida
que mi andar por este mundo se ve con facilidad,
de las huellas rojo intenso, rojo mate, rojo seco,
de la piel en desgarrones que en las zarzas forma un fleco;
y aún me queda voluntad.
He cruzado por desiertos de profundas soledades,
he cruzado el hormiguero que desbordan las ciudades,
he cruzado los pantanos de terrible corrupción,
he cruzado por los páramos infinitos de la duda
y me ha abierto en la ardua lucha el camino sin ayuda
y aún me queda corazón.
A pesar de las heridas desgarrantes no me quejo.
¿Para qué? De nada sirve. Al mirarme en el espejo
veo a un hombre solitario y orgulloso de su honor,
que ha vencido al odio en una lucha intensa y desgastante
y en el fondo de su pecho, con destellos de diamante,
aún le queda mucho amor.
¿Caminar?... He caminado todo el tiempo y mi camino
yo no sé si es corto o largo, pero acepto del destino
lo que venga, y cuando llegue preparado me hallará;
porque sé que un día cualquiera y aún perdida la confianza,
a este cuerpo roto y viejo aún le queda la esperanza
de que al fin descansará
y he dejado en el camino tanta sangre de esta herida
que mi andar por este mundo se ve con facilidad,
de las huellas rojo intenso, rojo mate, rojo seco,
de la piel en desgarrones que en las zarzas forma un fleco;
y aún me queda voluntad.
He cruzado por desiertos de profundas soledades,
he cruzado el hormiguero que desbordan las ciudades,
he cruzado los pantanos de terrible corrupción,
he cruzado por los páramos infinitos de la duda
y me ha abierto en la ardua lucha el camino sin ayuda
y aún me queda corazón.
A pesar de las heridas desgarrantes no me quejo.
¿Para qué? De nada sirve. Al mirarme en el espejo
veo a un hombre solitario y orgulloso de su honor,
que ha vencido al odio en una lucha intensa y desgastante
y en el fondo de su pecho, con destellos de diamante,
aún le queda mucho amor.
¿Caminar?... He caminado todo el tiempo y mi camino
yo no sé si es corto o largo, pero acepto del destino
lo que venga, y cuando llegue preparado me hallará;
porque sé que un día cualquiera y aún perdida la confianza,
a este cuerpo roto y viejo aún le queda la esperanza
de que al fin descansará