tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me atrevo a suponer un segundo de extravío en mi secuenciado sistema nervioso, en tanto las luces disparen de frente sus rayos cargados de ira.
La nocturnidad me transporta dentro de sus mentes.
En el fondo, siento el reflejo de una sensación oscura.
Dependo de mis fantasías para subsistir.
Intentaré descorrer mi ansiedad desquiciada, y subsistir será una meta en la atmósfera nocturna.
Imagino un movimiento, lo siento, lo espero, lo advierto.
Disfrutarlo será mágico.
La inexpresión que se acerca desde alguna parte, fijará mi rumbo.
Estoy frente a frente con la experiencia incapacitada de una búsqueda estéril.
Deseo este encuentro.
Un millón de ideas no tan claras se disipan detrás de una ilusión fallida.
Asemeja a una intima realidad, la cosificación inaudita de un instante improductivo.
La noche me toma, define y simplifica disimiles situaciones, administrando la imparcialidad del aire que emerge desde mi más autentica soledad.
Giro mis pasos y vuelvo a andar.
Muero en cada paso.
Mi arte fantástico aromatiza el auditorio de una simple duda.
Y caen las dulces campanas que acompañan el tenue brillo de sus miradas.
Me siento único.
Alcanzo el estado abstracto de una frase dilatada.
Es preciso volver a escapar de la muerte, lo hago a cada instante, cada vez que respiro, cada vez que todo reanuda su sentido.
Lo recuerdo ahora
Tan solo es una caminata.