Antonietta
Poeta asiduo al portal
Camino hacia el olvido
Simplemente quiero caminar a tu lado.
Decirte lo que siento y confesarte mi amor.
Explicarte porque lo nuestro ya no es suficiente.
Decirte por que me voy.
Mi corazón empieza a doler porque exige amor.
Tu me das carne, me das pasión.
En su momento me llena el corazón.
Pero desaparecen muy pronto los efectos de tí, y de todo tu ser.
Vuelvo a romper en llanto en el silencio de la inocencia.
Una inocencia falsa, que busca ser despertada.
Para ver así, que desea.
Pero no satisfacez mis sueños, mis deseos.
Y me alejo de ti.
Lentamente lo hago, ya que eres adictivo.
Te digo adiós, me retiro.
No puedo jugar tu juego de dos personas que fingen amarse, para arder en el fuego de la intimidad.
Mi corazón empieza a amarte, y mis emociones en este juego no estarán.
Dile adiós a mi cuerpo como sólo tu lo sabes hacer, explicale con tus caricias, que ya no estarás.
Y con un sólo beso, despidete de mis labios.
Esos labios que cedieron a todo por ti.
Mírame a los ojos, y fijamente, dime que ya.
Dime que es hora.
Dame la espalda y llévame hacia la puerta.
Ábrela lentamente, sabré que hacer.
Ya no caminaré a tu lado, ni te diré lo que pienso.
Simplemente seguiré en línea recta, hacia el horizonte.
Y allí, me perderé en la neblina de tu olvido, fingiré que no me importa, que nunca pasó.
Tu cuerpo ya no es mío, y a mi piel le dijiste adiós...!
Decirte lo que siento y confesarte mi amor.
Explicarte porque lo nuestro ya no es suficiente.
Decirte por que me voy.
Mi corazón empieza a doler porque exige amor.
Tu me das carne, me das pasión.
En su momento me llena el corazón.
Pero desaparecen muy pronto los efectos de tí, y de todo tu ser.
Vuelvo a romper en llanto en el silencio de la inocencia.
Una inocencia falsa, que busca ser despertada.
Para ver así, que desea.
Pero no satisfacez mis sueños, mis deseos.
Y me alejo de ti.
Lentamente lo hago, ya que eres adictivo.
Te digo adiós, me retiro.
No puedo jugar tu juego de dos personas que fingen amarse, para arder en el fuego de la intimidad.
Mi corazón empieza a amarte, y mis emociones en este juego no estarán.
Dile adiós a mi cuerpo como sólo tu lo sabes hacer, explicale con tus caricias, que ya no estarás.
Y con un sólo beso, despidete de mis labios.
Esos labios que cedieron a todo por ti.
Mírame a los ojos, y fijamente, dime que ya.
Dime que es hora.
Dame la espalda y llévame hacia la puerta.
Ábrela lentamente, sabré que hacer.
Ya no caminaré a tu lado, ni te diré lo que pienso.
Simplemente seguiré en línea recta, hacia el horizonte.
Y allí, me perderé en la neblina de tu olvido, fingiré que no me importa, que nunca pasó.
Tu cuerpo ya no es mío, y a mi piel le dijiste adiós...!